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Foro Social Mundial 2003

19 de febrero del 2003

FSM 2003
Después de Johanesburgo: ¿Qué hacer?

Roberto Conde
Partido Socialista del Uruguay

La declaración política de la Cumbre de Johannesburgo (8/2002) establece que los representantes de los Pueblos allí reunidos asumen "la responsabilidad colectiva de promover y fortalecer, en los planos local, nacional, regional y mundial, el desarrollo económico, desarrollo social y la protección ambiental, pilares interdependientes y sinérgicos del desarrollo sostenible"..
Señala como grandes problemas a resolver:.
La erradicación de la pobreza..
Modificación de las pautas insostenibles de producción y consumo..
Ordenación de la base de recursos naturales para el desarrollo social y económico..
·
Reconoce la realidad de que la sociedad mundial tiene los medios y los recursos para responder a los retos de la erradicación de la pobreza y el logro del desarrollo sostenible que enfrenta toda la humanidad..
Insta a los países desarrollados a que tomen medidas concretas para alcanzar los niveles internacionalmente convenidos de asistencia oficial para el desarrollo..
Conviene en que en la realización de sus actividades legítimas, el sector privado tiene el deber de contribuir a la evolución de sociedades equitativas y sostenibles..
Apoya la función rectora de las Naciones Unidas para promover el desarrollo sostenible y adhiere al fortalecimiento del multilateralismo..
La declaración política de la Cumbre es de una importancia extraordinaria, sin embargo es necesario reconocer que el desenvolvimiento del capitalismo global y la gestión de la crisis que conlleva dirigida desde las áreas dominantes del mundo, no transita hacia los objetivos de la Cumbre sino que mas bien genera barreras casi infranqueables para alcanzarlos..
A dos años de la Declaración del milenio, la evaluación que se hace de los avances de los programas de lucha contra la pobreza es predominantemente pesimista..
El reconocimiento hecho en la Cumbre, que hemos citado más arriba acerca de que en la actual realidad de la sociedad mundial se cuenta con los medios y recursos para la empresa del desarrollo global y la erradicación de la pobreza, tiene un significado histórico extraordinario: significa reconocer que la miseria del 40% de la humanidad no se debe a la escasez de recursos sino al proceso histórico de la lucha por el control del poder, el conocimiento y la riqueza en el mundo, que ha hecho que los beneficios se concentren en las potencias dominantes, responsables directas de la inequidad internacional..
Es ilustrativo recordar la declaración hecha por el canciller chileno Gabriel Valdés, al presidente Nixon en junio de 1969, (téngase en cuenta que se trataba del gobierno demócrata cristiano de Chile, presidido por Frei previo al triunfo de la UP):.
Está muy extendida la creencia de que nuestro continente recibe ayuda financiera real, pero los hechos demuestran todo los contrario. Podemos afirmar que América Latina está contribuyendo a financiar el desarrollo de los E.U.A. y de los demás países industrializados. La inversión privada significa para América Latina que las sumas extraídas de nuestro continente son varias veces superiores a las invertidas en él. Nuestro capital potencial disminuye. Los beneficios del capital invertido crecen y se multiplica de forma impresionante, si bien no en nuestros países sino en el extranjero. La llamada ayuda con todas sus consabidas condiciones, significa más mercados y un mayor desarrollo para los países desarrollados, pero en la práctica no han conseguido compensar el dinero que sale de América Latina en pago de la deuda exterior y como consecuencia de los beneficios producidos por la inversión privada directa. En una palabra, sabemos que América Latina está dando más de lo que recibe. Partiendo de esta realidad, no es posible establecer ningún tipo de solidaridad, ni ningún tipo de cooperación positiva o estable..
Al inicio de la década de los '70 con la ruptura del sistema de postguerra de los tipos de cambios fijos y el choque provocado por los aumentos del precio del petróleo se produjeron grandes cambios en los flujos mundiales de capital, que aumentaron la vulnerabilidad de los países más pobres..
Al final del ciclo los países en vías de desarrollo habían tenido que financiar no sólo el déficit derivado de sus importaciones de petróleo, sino también el derivado de su comercio con los países desarrollados..
Estos países transfirieron sus déficits a los países en vías de desarrollo que además, de allí en adelante no sólo tendrían que soportar nuevas barreras a sus exportaciones de productos manufacturados, sino también aplicar forzadamente los ajustes estructurales diseñados por las estrategias de poder del norte..
Las exportaciones de la O.P.E.P., unidas a las del resto de los países en vías de desarrollo, supusieron en 1975, sin más, el 24,2% de los intercambios mundiales. Sin embargo, un análisis riguroso revela que, excluidos los países petroleros, la participación del Tercer Mundo en el comercio mundial ha disminuido. Los datos, crueles y exactos, no dejan lugar a duda: 12,2% en 1970; sólo el 11,2% en 1975. Pero esa contracción, aparentemente mínima, acontecía en medio de la explosión demográfica, el desempleo y el endeudamiento..
Una vez más, los países industriales capitalistas -66,3% del comercio-, los socialistas -9,4%- y los de la O.P.E.P. -12,9%- controlaron, en 1976, con el 59% de la población del mundo (incluida China popular), el 88,6% del comercio mundial. El 41% de la población de la Tierra, con los grupos humanos identificados por la pobreza y la explotación, sólo pudieron participar en el comercio mundial con el 11,4% de las exportaciones mundiales..
Esos son, en esta hora radical de la historia humana, los espacios estratégicos de la decisión. Inmensos recursos humanos e inmensos recursos materiales se destruyen, diariamente, en un sistema económico que reproduce la desigualdad, la incrementa y se paraliza a sí mismo. Si los hombres de este siglo no alumbran un nuevo orden económico mundial las explosiones sociales, incesantes, denunciarán la irracionalidad del sistema..
Aquí se encuentran las claves para analizar las raíces del tema crucial de la deuda y para encarar una solución justa que abra paso a un desarrollo internacional equitativo..
El segundo gran impacto de principios de los '70, la ruptura del sistema de Bretton Woods y la fluctuación de los cambios, no auguraban tiempos mejores..
El continuo crecimiento de una masa financiera como capital libre y los tipos de cambio flotantes, dieron a los bancos transnacionalizados, más oportunidades para expandirse, beneficiándose de la especulación financiera a la vez que drenaban ahorros desde el sur a los mercados especulativos del norte..
Estos flujos especulativos confieren una gran volatilidad a los tipos de cambio lo que conlleva el riesgo de graves desequilibrios macro económicos y de ineficiencias micro. Podemos tomar el ejemplo de Uruguay, que hace seis meses sufrió una devaluación del peso de más de 60% como consecuencia inmediata de la gran corrida bancaria que se llevó el 40% de los depósitos..
La preocupación obsesiva que esta situación genera respecto a la necesidad de reservas aumenta la exigencia de liquidez lo que abre mas colocaciones al capital flotante especulativo, y presiona las tasas de interés al alza..
Los efectos de esta trama sobre los países pobres se han mostrado desbastadores..
El Banco Mundial y otras instituciones olvidan a menudo que la afluencia de capital hacia el tercer mundo toma la forma de inversiones financieras y no pretende por tanto, invertir en el sector productivo..
La fragilidad del equilibrio externo logrado en estas condiciones impide considerar ese capital como punto de partida para cualquier desarrollo sostenible..
Las cuestiones del comercio ocupan otra dimensión vital para abrir posibilidades de desarrollo. Sin embargo estamos muy lejos del punto de llegada, si es que se pude decir que vamos en la dirección correcta..
Así la protección de los mercados de los países desarrollados es una realidad tan irritante como la apertura a tiros de cañón del FMI de los mercados de los países empobrecidos..
Tomemos por ejemplo, sólo una cuestión clave para nuestros países como es el comercio agrícola afectado por los subsidios, los aranceles, las medidas para- arancelarias y el dumping..
Las políticas de liberalización agrícola representan un evidente ejemplo de los dobles estándares en el comercio internacional. Mientras que los Estados Unidos (EE.UU.), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) promueven la liberalización indiscriminada de los mercados agrícolas en los países en desarrollo, en los países ricos se mantienen políticas de subsidio y protección. Tanto los EE.UU. como la Unión Europea, continúan otorgando volúmenes masivos de pagos directos a los agricultores..
Los EE.UU. van más allá que cualquier otro país en el continente en su apoyo a la agricultura doméstica, a pesar de la retórica respecto a reducir las medidas de distorsión comercial, incrementaron sus subsidios internos a través de la Ley Agrícola en 2002, en un 80% respecto de la Ley anterior (1996), superando los U$S 180 mil millones en distintas medidas de apoyo a los productores estadounidenses, para los próximos diez años. Los subsidios para las exportaciones directas e indirectas también se incluyen como una herramienta de esta política..
"Además de las medidas de apoyo a sus productores, los EE.UU. han venido empleando diversos tipos de aranceles y medidas no arancelarias sobre las importaciones procedentes de América Latina y el Caribe. Así, se estima que Brasil pierde U$S 1,000 millones al año en ventas de jugo de naranja a los EE.UU., debido a estas medidas proteccionistas." "Una de las causas más importantes de pérdida de medios de subsistencia rural en América Latina y el Caribe es el dumping por parte de las transnacionales de los EE.UU., esto es, la exportación de productos por debajo del costo de producción, que compiten injustamente con los productores locales y fuerzan a la baja de manera artificial los precios mundiales. Los EE.UU. exportan trigo a un 46% por debajo del costo de producción y maíz a un quinto por debajo del mismo costo. Y, cuando los países pobres adoptan las políticas de mercados abiertos, como lo han hecho en mayor o menor medida todos los de América Latina y el Caribe excepto Cuba, el precio mundial se convierte en el precio local y los agricultores locales son privados del acceso a sus propios mercados nacionales con efectos devastadores sobre sus ingresos." En medio de este conflicto sin resolver, nosotros en particular; los latinoamericanos, ingresamos por la puerta de la crisis de la deuda de México (agosto 1982) a la década perdida de los ochenta, y tras apenas un lustro de crecimiento, en la segunda mitad de los noventa estamos otra vez en recesión..
Entre 1990 y 1998 el número de pobres (considerando a quienes viven con menos de dos dólares diarios) aumento de 2718 a 2801 millones (aprox. 43% de la población mundial) según estimación del Banco Mundial..
En América Latina la región que exhibe las mayores desigualdades del planeta, según CEPAL en 2002 se ha proyectado la cifra de 220 millones de pobres..
El funcionamiento del sistema conlleva una espiral de estancamiento y bloquea las posibilidades de desarrollo a vastas regiones de la periferia..
El poder de los países centrales ha gestionado la crisis sin encarar los grandes flagelos que ha desatado: el desempleo y la deuda, que suele utilizarse como elemento de dominación para imponer "los ajustes"..
Si nos limitamos a los aspectos económicos y financieros, esta gestión puede mantenerse por largo tiempo sin afectar el corazón del sistema aunque significa estancamiento e involución para grandes masas de la humanidad..
Se nos ha invitado en este panel a responder a la pregunta ¿Después de Johannsburgo, qué hacer?, y la primera respuesta es:.
¡Afrontemos los cambios necesarios para poder viabilizar Johannesburgo! .
Todos aquí sabemos que los cambios son necesarios, cada quien pensará de que modo y en qué grado..
Nosotros ubicados en la corriente del pensamiento socialista vemos la globalización como un estadio del proceso de aceleración y unificación de la historia, en el que no renunciamos a la construcción consciente del futuro como única forma de detener la devastación actual..
La globalización en expansión está siendo conducida desde el poder del tablero mundial bajo la lógica de acumulación del capital, lo que la hace desequilibrada y truncada. Genera y reproduce una polarización deshumanizadora y en las zonas periféricas desintegra las sociedades y destruye potencialidades de desarrollo..
Conducir la globalización para alcanzar a imponer la lógica del desarrollo sustentable exige naturalmente dotar de mayor poder y eficacia a las instituciones de gobierno internacional (sistema ONU) para regular el poder fáctico transnacional ejercido desde las áreas centrales del sistema..
Exige asimismo la reforma, sino la transformación de las instituciones de Bretton Woods (FMI, BM, OMC) y una nueva visión del multilateralismo..
El dificultoso camino en esa dirección que nos lleve a un estadio de cooperación debe atravesar aún etapas cuya duración y tensión no podemos prever, de conflictos y negociaciones desde posiciones de poder, y no habrá ningún avance verdadero sin que se comprenda que nada puede lograrse sin una redistribución mundial del ingreso y un reforzamiento de los países pobres..
Ya se ha dicho y lo reitero aquí que la integración global a través del mercado es una utopía reaccionaria y bárbara..
Para nosotros es necesario un proyecto consciente y esencialmente político que en las condiciones de la interdependencia global y de las desigualdades de poder nacional y social plantée el fortalecimiento de las regiones y sub-regiones más desfavorecidas..
Los pueblos despliegan su acción y sus luchas en el ámbito de su espacio y su cultura nacional, pero es claro que el desarrollo ya no es posible basado en la posición central del estado-nación. Es imprescindible alcanzar también nivel de acción efectiva - particularmente en el caso de los estados pequeños y medios- a escala de organización regional política y económica, e impulsar la negociación colectiva entre bloques o regiones..
Esta interdependencia policéntrica del mundo es quizá la mayor aproximación que nos podemos plantear en la inmediato para establecer una estrategia global de reequilibrio y regulación internacional que hagan posible un desarrollo sostenible..
En este punto hay que señalar un particularismo vital para nosotros, es aquí donde encuentra su lugar y su plena justificación el MERCOSUR..
Quisiera exhortar a mis colegas mercosureños a que hagamos los mayores esfuerzos para impulsar nuestra integración y plantearnos los objetivos concretos de coordinación de variables macro económicas y fijar el calendario de discusión de la cuestión de la moneda común, y trabajar intensamente en la búsqueda y desarrollo de nuestras complementariedades estructurales..
Sólo a partir del cumplimiento de estas etapas es que podemos encarar con confianza las negociaciones de libre comercio regionales o con otros espacios extra continentales..
El ALCA tal como está planteado no es una oportunidad de desarrollo, es un riesgo de anexión. Sólo el poder de la integración regional podrá garantizar una negociación equitativa..
Reivindicamos la política y la lucha consciente y democrática de los pueblos como camino para alcanzar los estadios del desarrollo, y aspiramos a que las naciones ricas del mundo comprendan que no hay futuro para la humanidad en esta realidad polarizada que se ha generado..
Que comprendan que también es una utopía reaccionaria, ahistórica y antihumana, la pretensión del dominio eterno, respaldado en el belicismo permanente..
El policentrismo es también una cuestión de equilibrio de poder..
No saldremos de esta polarización sin conflicto, pero debemos negociar guiados por un proyecto universalista y humanista y descartar la guerra. .
(*) Representante Nacional, Secretario general del Partido Socialista del Uruguay
(Panel del Foro Parlamentario Mundial - Porto Alegre - 1/2003)