Argentina, la
lucha continua....
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El retorno al "alma" verdadera del peronismo
Fernando Rosso
Rebeli�n
"Que fuerte es este peronismo", afirmo Cristina Fern�ndez en un intencionado off the record, segundos antes de comenzar su discurso. En esa calculada frase "espont�nea" ya estaba concentrado todo lo que vino despu�s.
"En ese maltrecho peronismo que vendi� todas las almas por dep�sitos bancarios, Kirchner es otra cosa: insiste en dar cuenta de que �sta no fue toda la historia", hab�a afirmado Nicol�s Casullo, un kirchnerista de la hora cero, en un texto del a�o 2002 que para algunos fue prof�tico y que muchos hoy deber�an volver a leer.
Sin embargo, la historia es la misma, el kirchnerismo no es "otra cosa", y Cristina Fern�ndez se encarg� de dejarlo en claro en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la naci�n. Su exposici�n tuvo todos los condimentos del "peronismo", es decir, del peronismo del peor. Elogio del orden y la unidad nacional, diatribas contra los y las docentes -un cl�sico del cristinismo- y a trav�s de ellos una advertencia a todos los asalariados, el llamado a regimentar la protesta social, macartismo contra la izquierda y una exigencia para que truene el escarmiento contra obreros patag�nicos, injustamente condenados por un crimen que no cometieron.
Un tono en el discurso pol�tico que fue una s�ntesis entre el Per�n del regreso setentista y la "reconciliaci�n nacional", y del alfonsinismo de la democracia y la paz. La paz de la Argentina pos-genocidio y la democracia de la derrota, de la que fue hijo directo el radicalismo alfonsinista.
El aplauso rabioso del bloque del PRO de Mauricio Macri y el apoyo moderado del resto de la oposici�n tradicional, dejaron en evidencia un nuevo consenso del pa�s burgu�s: fin de ciclo en orden, un ajuste aplicado por un kirchnerismo domesticado y la apuesta a una transici�n t�citamente pactada para la continuidad con cambios o el cambio con continuidad. Es decir, Scioli o Massa, o en su defecto, si hay error no forzado del peronismo, alguna coalici�n radical-socialista.
En relaci�n a la econom�a, el discurso solo habl� del pasado o de un futuro de mediano-largo plazo, pero no del presente o del periodo inmediatamente pr�ximo. La descripci�n de los n�meros m�s o menos fraguados, pertenece a los a�os anteriores al giro brusco de la devaluaci�n, la inflaci�n y la pol�tica de enfriamiento (aumento de la tasa de inter�s). Fueron acompa�ados de promesas futuras de un para�so petrolero que de la mano de generosos acuerdos con multinacionales como Chevron nos lleve, esta vez s�, al "primer mundo". O sea cifras que hicieron abstracci�n, nada m�s y nada menos, que del ajuste en curso.
Para los momentos clave de la pol�tica argentina, es decir, para los pr�ximos dos a�os, el mensaje fue orden, paz, administraci�n y castigos ejemplares. Y por supuesto tambi�n "democracia". Aunque los derechos democr�ticos que son iguales para todos, parece que para algunos son m�s iguales que para otros.
La justicia de Santa Cruz conden� a fines del a�o pasado a prisi�n perpetua a cuatro trabajadores petroleros de Las Heras por hechos ocurridos en el a�o 2006 durante una protesta contra el impuesto al salario, donde cay� muerto un polic�a (Jorge Sayago). Durante el juicio no se pudo demostrar la culpabilidad, ni la autor�a de los condenados y hubo declaraciones arrancadas bajo tortura y apremios ilegales. Por eso un amplio espectro personalidades de los derechos humanos, de la cultura, organizaciones sindicales y pol�ticas, est� reclamando su absoluci�n. Entre ellos el premio nobel de la paz, Adolfo P�rez Esquivel, la madre de Plaza de Mayo, Nora Corti�as, el periodista y escritor Osvaldo Bayer, dirigentes sindicales tanto oficialistas como opositores, artistas como Abel Pintos o Calle 13, entre otros cientos de adherentes m�s. Contra la evidencia de los hechos y la intachable honorabilidad de muchos de los que apoyan a los petroleros, la presidenta se aline� en su discurso con el infame fallo de la justicia provincial, que adem�s est� hecho a la medida de las petroleras.
Para complementar este mensaje pol�tico, atac� a la izquierda (y espec�ficamente al PTS, miembro de Frente de Izquierda), que justamente protestaba contra este fallo. Y en el mismo acto aprovech� para proponer "legislar" sobre la protesta social. El control de la calle, que el gobierno perdi� por su ruptura con una gran parte de las organizaciones sindicales, pretende ser recobrado mediante el fortalecimiento penal del estado.
Otra (in)feliz coincidencia con el segundo peronismo que impuls� en 1974 la reforma y el endurecimiento del c�digo penal y que produjo la famosa ruptura de los diputados de la llamada Tendencia Revolucionaria. Pacto social, macartismo e impulso a la legislaci�n represiva, parece ser el combo de las segundas partes del peronismo.
Queda claro el sentido "democr�tico" que debe garantizar la paz: el aval a una justicia clasista y la penalizaci�n de la protesta social. Una "democracia" a la medida de los tiempos de ajuste.
Sin embargo, este giro hacia el "sciolismo", la derecha posible de nuestros tiempos o este retorno al peronismo maltrecho, es todav�a una expresi�n de deseos del nuevo consenso burgu�s y tiene el l�mite de la relaci�n de fuerzas para asentarse. Los mismos n�meros que la presidenta dio en su discurso sobre el crecimiento de afiliados de los sindicatos, mostraron un cambio en la constituci�n social y la configuraci�n de clases del pa�s, acompa�ados con una rica experiencia de lucha desarrollada en la �ltima d�cada. Y el propio avatar que configur� al kirchnerismo de los or�genes y de los primeros a�os, puso de manifiesto distorsionadamente una experiencia pol�tica de las nuevas generaciones que tuvo en el 2001 una expresi�n aguda, luego contenida, pero no derrotada. El desarrollo y la emergencia electoral de la izquierda (concentrada en el Frente de Izquierda) es manifestaci�n de este desarrollo pol�tico.
En ese panorama el "programa" expresado por la presidenta es todav�a una declaraci�n de intenciones, que tiene el m�rito de despejar escenario y dejar m�s claro el lugar que ocupar� cada uno. Pero la resoluci�n, como siempre, la decidir� la lucha misma que pondr� a prueba si verdaderamente es tan fuerte "este" retorno al peronismo maltrecho, de almas vendidas por dep�sitos bancarios.
Blog del autor: http://elviolentooficio.blogspot.com.ar/