Argentina, la
lucha continua....
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Trabajadores con fracturas expuestas
Marcela Valente
IPS
En un contexto de incertidumbre econ�mica y elevada inflaci�n, el sindicalismo de Argentina, lejos de cerrar filas como aconseja la situaci�n, sigue su proceso de fragmentaci�n y desde este jueves 12 ya son cinco las centrales que se reparten a los trabajadores organizados.
La Confederaci�n General del Trabajo (CGT), que hasta hace poco se mostraba con mucha fortaleza al agrupar a la mayor�a de los sindicatos, qued� ahora dividida en tres sectores que se disputan el nombre de la central creada hace mas de 80 a�os y af�n al gobernante Partido Justicialista (peronista) desde su nacimiento a mediados del siglo XX.
Las disputas, que se aceleraron en las �ltimas semanas, giran en torno a la cercan�a o lejan�a pol�tica de los dirigentes respecto del gobierno de Cristina Fern�ndez, del ala centroizquierdista del peronismo, en momentos en que la actividad econ�mica se enlentece.
A esa fragmentaci�n de la CGT hay que sumarle la divisi�n en dos que sufri� en 2010 la Central de los Trabajadores de la Argentina, que tambi�n se debi� a las posturas de sus dirigentes respecto del gobierno, pese a que es un conglomerado de tendencia centroizquierdista ajeno a la tradici�n peronista. Naci� en 1991 como otra escisi�n de la CGT a impulsos de dirigentes que se opon�an a la pol�tica neoliberal del gobierno de Carlos Menem (1989-1999).
"Estas fracturas no tienen un origen econ�mico ni laboral, sino que son exclusivamente pol�ticas, y van a complicar las negociaciones por mejoras salariales", se�al� a IPS el soci�logo Ernesto Kritz, experto en temas laborales.
Para Kritz, de la consultora SEL, "la fragmentaci�n en un contexto inflacionario puede incrementar las demandas sindicales, porque, si est�n desunidos cuando uno consigue un aumento, el rival va a tratar de obtener un poco m�s", alert�.
En Argentina, la tasa de inflaci�n anual seg�n el estatal Instituto Nacional de Estad�sticas y Censos (Indec) es de 9,8 por ciento, pero esa medici�n es cuestionada por la oposici�n pol�tica y social desde 2007, cuando una intervenci�n directa del gobierno desplaz� a las autoridades de entonces.
Datos que publican consultoras privadas, como el Centro de Investigaci�n y Formaci�n de la Rep�blica Argentina, vinculado a la CTA, ubican la inflaci�n actual en torno a 22 por ciento anual.
Esto gener� una aceleraci�n de la puja salarial entre empresarios y los trabajadores que pugnan por aumentar sus ingresos de manera de mantenerlos actualizados frente al incremento de los precios de la canasta b�sica.
Pero, a su vez, la actividad econ�mica est� ralentizada. En 2011, el crecimiento del producto interno bruto fue de 8,7 por ciento, pero las proyecciones para este a�o son de entre tres y cinco por ciento.
Esta desaceleraci�n y el alza de precios generan inquietud en �mbitos laborales vinculados a la exportaci�n, como la industria automotriz o la textil, donde ya se registraron suspensiones de la plantilla laboral y ca�da en las expectativas empresarias de nuevas contrataciones. Tambi�n recrudeci� el conflicto de los empleados estatales con su empleador, debido a las dificultades fiscales en algunos distritos, como el de la oriental provincia de Buenos Aires, la m�s poblada del pa�s, donde est�n en huelga maestros, funcionarios del Poder Judicial, m�dicos y otros servidores p�blicos.
Kritz advirti� que la divisi�n sindical no conviene a nadie. "Las empresas tambi�n prefieren negociar con una central �nica. Pero ac� hubo un proceso de divisi�n que fue creciendo y terminamos ahora con cinco centrales sindicales", remarc�. Si bien las negociaciones salariales en Argentina las lleva cada sindicato en particular por actividad, sin importar a qu� central est� afiliado, la CGT es la �nica que puede discutir el salario m�nimo oficial con la representaci�n patronal y el gobierno. A partir de ese sueldo b�sico se hacen las tratativas en la industria privada.
El dirigente de los camioneros, Hugo Moyano, fue reelegido este jueves 12 como m�ximo dirigente de la CGT, pero en el marco de un congreso impugnado por el Ministerio de Trabajo y al que falt� una nutrida masa de delegados sindicales, muchos de ellos de suma importancia por su representatividad.
Moyano fue elegido en 2004 y en 2008, en momentos en que se manifestaba conforme con las pol�ticas del gobierno, primero de N�stor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010, y luego de su esposa, Fern�ndez.
Pero en 2011, Moyano comenz� a distanciarse de este sector gobernante y perdi� aliados suficientes para lograr un tercer per�odo en la votaci�n de este a�o de la CGT mayoritaria.
Hace tres semanas, el dirigente camionero realiz� un acto en la Plaza de Mayo, el paseo situado frente a la sede del gobierno, al cual muchos delegados de la central optaron por no asistir en rechazo a su postura opositora a Fern�ndez. No obstante, este jueves Moyano logr� ser reelegido en un congreso sin rivales y con la notoria ausencia de delegados de m�s de un centenar de sindicatos.
El grupo de sindicatos que hab�a cuestionado la convocatoria de Moyano no solo no concurri� a este congreso, sino que ya hab�a decidido, en una reuni�n realizada de urgencia el martes 10, convocar a un comit� de la CGT para agosto y a elecciones para renovar la dirigencia para el 3 de octubre.
Este grupo que rechaza la continuidad de Moyano est� encabezado por el l�der metal�rgico Antonio Cal�, favorito para ser elegido como secretario general de esta nueva facci�n de la CGT.
A estos dos sectores enfrentados se debe a�adir un tercero, encabezado por el sindicalista gastron�mico Luis Barrionuevo, quien se enfrent� a Moyano en la anterior elecci�n de la CGT en 2008.
Barrionuevo se neg� a competir con Moyano en esa oportunidad y cre� la llamada CGT Azul y Blanco, que agrupa a un tercer abanico de sindicatos y que subsiste sin mayor gravitaci�n en las discusiones con las patronales.
Las tres CGT re�nen a trabajadores que est�n en la econom�a formal, y por lo tanto registrados, con aportes a la seguridad social. En cambio, hay m�s de 30 por ciento de activos que se desempe�an fuera de ese mercado en condiciones precarias.
A pesar de sus reiterados reclamos ante la Organizaci�n Internacional del Trabajo, la CTA no tiene personer�a sindical por la existencia de una ley que impide la existencia de m�s de una central.
La CTA se diferencia de la CGT porque permite la libre afiliaci�n y la elecci�n directa de delegados. En cambio, la CGT exige que el trabajador se afilie a un solo sindicato que es el que reconoce la central por rama de actividad.
Otra diferencia es que solo la CTA acepta en sus filas a los trabajadores desocupados, que en los a�os 90 sumaron cientos de miles, a precarios y a los jubilados.
La CTA se fractur� tras una re�ida votaci�n entre dos candidatos. Ambos se adjudicaron el triunfo y es la justicia la que a�n debe dirimir esa cuesti�n. Un sector acompa�a las pol�ticas de gobierno y el otro se opone.
Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/wap/news.asp?idnews=101183