Ruanda remueve el brebaje maldito de los problemas del Congo
Umoya
Hay una norma generalizada en Africa y tal vez también en el
mundo: Detrás de cualquier rebelión militar suele haber un vecino entrometido. Y
si la rebelión en el este del Congo explosiona convirtiéndose en otra guerra
total y arrastra una gran parte de Africa con ella, resulta probable que dependa
de la implicación de Ruanda, ese vecino minúsculo pero desproporcionadamente
poderoso del Congo. Nos encontramos aquí con una larga y sangrienta historia, y
en estos tiempos parece que crece la evidencia de que Ruanda se está
inmiscuyendo de nuevo en los problemas del Congo; al menos, existe interferencia
por parte de muchos ruandeses. Como en tiempos anteriores, el juego de Ruanda en
el Congo es una mezcla compleja de intereses estratégicos, oportunidades de
negocio y el miedo real de una nación que se ha reconstruído heroicamente a sí
misma tras haber llegado a ser casi devastada por el odio étnico.
Las señales son más obvias que nunca, aunque aún no resulten enteramente
diáfanas. Algunos soldados ruandeses desmovilizados, que hablaban sigilosos en
Kigali, la tan fuertemente controlada capital de Ruanda, describían el esfuerzo
sistemático de la comisión de desmovilización promovida por el gobierno de
Ruanda para enviar cientos si no miles de combatientes al frente rebelde.
Antiguos soldados rebeldes en el Congo dijeron que habían visto oficiales
ruandeses quitarse las banderas ruandesas de sus hombros cansados al llegar y
que oficiales ruandeses servían como columna vertebral de la tropa rebelde.
Los guardas forestales congoleños del parque de gorilas de la boscosa frontera
entre Ruanda-Congo manifestaron que un número incontable de hombres fuertemente
armados cruzaban rutinariamente de Ruanda al Congo.
Un administrador del gobierno ruandés contó que muchos soldados ruandeses
heridos recientemente durante las luchas del Congo estaban siendo atendidos en
un hospital militar de Kigali pero también dijo que le podrían mandar a la
cárcel por hablar de ello. Parece que existe un reforzado sentido de una
duradera fraternidad entre los rebeldes congoleños, en su mayoría de etnia tutsi,
y el gobierno liderado por tutsis de Ruanda que ha apoyado a estos mismos
rebeldes en el pasado. Dicha hermandad es relativamente secreta por ahora, como
lo fue al final de los 90 cuando Ruanda negó estar involucrado en el Congo, sólo
para admitir más tarde que estaba ocupando una amplia zona del país. Los líderes
de Ruanda están vigilantes para no poner en peligro su bien cuidada reputación
de amigos de Occidente, responsables y orientados hacia el desarrollo.
Oficiales ruandeses de alto rango no niegan que haya soldados ruandeses
desmovilizados luchando en el Congo, pero dicen que lo hacen por su cuenta, sin
respaldo alguno del gobierno. "Son ciudadanos normales, y si sus documentos de
viaje están en orden, pueden salir y viajar," dijo Joseph Mutaboba, enviado
especial de Ruanda para la región de los Grandes Lagos.
Pero según algunos soldados desmovilizados, hay implicados oficiales del
gobierno ruandés, que proporcionan billetes de autobús para los hombres que
viajan al Congo y que actualizan al mando rebelde cada mes sobre cuántos
combatientes de Ruanda van a llegar. Una vez que llegan a los campos rebeldes,
se desprenden de sus tarjetas de identificación del ejército ruandés y se les
asigna a una unidad rebelde.
"Normalmente conseguimos un ascenso," dijo un combatiente, recién nombrado cabo
del ejército ruandés que había servido como sargento en las fuerzas rebeldes el
mes pasado. Dijo que podría ser castigado severamente si fuera identificado y
que los oficiales ruandeses y los comandantes rebeldes les dijeron a los
combatientes que no dijeran nada sobre la cooperación.
Otro motivo de sospecha es el pasado saqueo de las riquezas minerales por parte
de Ruanda desde los últimos 90s cuando el ejército ruandés tomó el control del
este del Congo y se llevó de vuelta a Ruanda cientos de millones de dólares en
coltán, casiterita y hasta diamantes de contrabando, según documentos de
Naciones Unidas. Muchos de los actuales funcionarios ruandeses de alto rango,
incluido el ministro de finanzas, el embajador en China y el diputado director
del banco central, fueron ejecutivos en una sociedad holding que una comisión de
Naciones Unidas de 2002 declaró involucrados en el comercio ilegal de mineral y
exigió que fuesen sancionados. Los funcionaros dicen que ya no pertenecen a esa
compañía y que ésta no había hecho nada malo.
Sin embargo, el lucrativo negocio del mineral del este del Congo aún parece muy
influenciado por los hombres de negocios de etnia ruandesa que tienen estrechos
lazos con Kigali.
Algunos de los actores más poderosos de hoy, como Modeste Makabuza Ngoga, que
dirige un pequeño emporio de café, té, transporte y compañías mineras en el este
del Congo, forman parte de un triángulo dominado por Tutsis que implica al
gobierno ruandés, el comercio de minerales movido por el conflicto y un poderoso
movimiento rebelde dirigido por un general renegado, Laurent Nkunda, un ex
oficial el ejército ruandés.
Algunos informes de Naciones Unidas han acusado a Mr. Makabuza Ngoga de utilizar
tácticas con armas pesadas para el contrabando de mineral del Congo a Ruanda y
un informe afirma que él disfrutaba de "estrechos lazos" con el presidente de
Ruanda, Paul Kagame. Un portavoz rebelde dijo esta semana que Mr. Makabuza Ngoga
estaba en el " College of Honorables ," de Nkunda, que es básicamente un consejo
asesor rebelde. Las tropas de Nkunda se introdujeron recientemente en zonas
conocidas por su riqueza en minerales y en zonas en las que los hombres de
negocios de etnia ruandesa están tratando de obtener un punto de apoyo.
Mr. Makabuza Ngoga dijo en una entrevista que no estaba haciendo nada ilegal.
"Sólo soy un hombre de negocios," dijo. "Trabajo con todos ellos." Una historia
de dos Áfricas.
Ruanda y el Congo son polos opuestos, una auténtica comparación de David -y-
Goliat. Cruzar la frontera de Gisenyi , Rwanda, a Goma, Congo, es un viaje a
través de las dos Áfricas, en un palmo de 100 metros.