Argentina, la
lucha continua....
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Así como nosotros… no perdonamos a nuestros deudores
Alfredo Grande
APE
"¿se votó adelantar las elecciones o las infecciones?
(aedes aegypti)"
"la única psicosis que se trata es la individual.
La colectiva se denomina gobernabilidad."
(aforismos implicados)
Advertencia previa a la cumbre en Londres
Crisis: temen por 90 millones de muertes
Ocurriría en los países pobres. Son estadísticas que tomó la directora del Banco
Mundial para instar a los líderes del G20 a contribuir a la protección del mundo
en desarrollo. Pronosticó que, si no acuden en su ayuda, podría desatarse una
oleada de disturbios sociales.
"Tenemos que analizar el impacto de todo esto en los países en desarrollo. De no
ser así, sin querer parecer alarmista, la consecuencia podrían ser alborotos
sociales y crisis políticas. Es en interés de todos el impedirlo" aseguró la
nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala.
Una oleada de disturbios sociales y crisis políticas podría desencadenarse en
los países más pobres del mundo si los líderes del G20 no acuden en su ayuda,
según la directora gerente del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala.
En declaraciones al dominical The Observer, la ex ministra nigeriana instó a los
representantes de países que se reunirán en Londres el próximo 2 de abril, a
contribuir a la protección del mundo en desarrollo frente a los peores efectos
de la crisis financiera.
(Crítica de la Argentina 24-03-09)
¿90 millones de muertes? Veo y 100 millones más. El capitalismo mundial es como
los campeonatos de póker que ahora podemos ver en las señales de cable. Pagan
con dineros ajenos, no para ver sino para alucinar. Los gobiernos, las
organizaciones gubernamentales y las organizaciones no gubernamentales disputan
sus presas en el mismo parque jurasico. Todos los predadores todos, tienen como
hipótesis de supervivencia comerse antes que lleguen sus rivales, a los
predadores pequeños (perejiles se decía en una época) y a los herbívoros
(incluso grandes como fuera el supercoop). La cena está servida y allí los vemos
en Qatar afilando cuchillos y despuntando tenedores. No sé si la guerra es la
continuación de la política por otros medios, o es al revés. Quizá la concepción
amplificada de la guerra (económica, ecológica, familiar, empresarial,
profesional, comercial) nos habilita a pensar que todo es guerra y que la paz es
apenas la resaca de las noches de cuchillo y niebla de la historia. Decir que
todo es guerra no implica alucinar que los mosquitos que transmiten el dengue
usen casco. En realidad, la epidemia es otro de los rostros de la guerra, y no
es por cierto producto de la pobreza. Es un producto de la riqueza, de la
absurda concentración de macro beneficios en pocos bolsillos (y no solamente los
de la mesa de enlace, sino de varias mesas de dinero que siguen operando). La
directora del Banco Mundial no quiere ser alarmista. Desde su lugar de sierva
del gran capital, ¿qué podría alarmarla? Pedirle a los líderes responsables de
masacres y genocidios que resuelvan el problema, es igual que pedirle al aedes
que recapacite y no pique más. Y como decía ese cartel en la 9 de julio de la
Capital Federal: NO AL DENGUE. (¿lo habrá leído el mosquito). Algún funcionario
psicótico creyó que así se combatía la epidemia. Ya estoy leyendo carteles tipo:
RETROCEDE CHAGAS; MÁRCHATE SIDA. A poner carteles absurdos algunos le dicen
prevención. O sea: no hay alarmismo pero tampoco hay alarmas. Ni del
calentamiento global (como decía una paciente, con la única excepción de su
marido que no se calentaba ni global ni localmente) ni de las inundaciones
(recordemos a Randazzo, ministro del interior, aunque parece que no del
exterior, diciendo que el alud de Tartagal no se podía haber evitado) ni de la
masacre de cromagnon, ni siquiera del control de alcoholemia al ministro de las
retenciones, al cual, vaya paradoja, no quisieron retenerlo. No hay alarmismo ni
hay alarmas porque el sistema predador sabe que su garantía de supervivencia es
la destrucción total. Hasta la matanza de focas tiene más difusión que la
matanza de mil millones de personas, si bien, hay que admitir, el humano es más
reciclable que los simpáticos mamíferos. Lo que resulta intolerable es imaginar
(no al estilo John Lennon, pero bueno cada uno tiene la imaginación que se
merece) que puedan suceder "alborotos sociales y crisis políticas". El hambre,
la sed, la falta de vivienda, las condiciones de vida denigrantes, la trata de
personas, la destrucción del suelo, el agua y el aire, no son dignos de
alarmismos ni alarmotes. Pero que alguien se alborote, o que pueda haber
sacudones, vibraciones, estremecimientos al estilo del "que se vayan todos", eso
resulta intolerable. NUNCA MÁS dicen los saqueadores del planeta. NUNCA MÁS
dicen los que asesinaron y asesinaron setenta veces siete y más también, en la
versión más aniquiladora de cualquier evangelio. Cuando surge la Alianza para el
Progreso, fue para expulsar a Cuba de la organización de los estados americanos.
Eso es la alianza y el progreso del capitalismo: destruir todo intento de
socialismo. Cuando el capitalismo ayuda, es igual a una cruz roja formada por
pato vicas . "Si el bueno critica es malo; si el malo aplaude es peor"
sentenciaba una fábula. Por cierto: los malos y las malas aplauden. Pontifican.
Se alarman. Se preocupan. Se estremecen. No les molesta los muertos y heridos de
la guerra contra las poblaciones indefensas, que algunos denominan "salvatajes
financieros". La ayuda real al total de los países emergentes (¿emergentes de
qué? ¿del propio sistema predador?) es el 10% de lo utilizado para rescatar uno
solo de los bancos colapsados. La protección del mundo en desarrollo es el
eufemismo habitual que usan los gendarmes del Imperio. La traducción libre,
estilo Petit Larousse, sería: protección irrestricta del Gran, Mediano, Pequeño
y hasta Misérrimo Capital, contra todo alboroto, pataleta, berrinche, algazara,
rabieta, o pensamiento crítico, de aquellos que ya no están emergiendo, sino que
a partir de los dorados salvatajes, vuelven a sumergirse. La única esperanza
será China, no ya como referente de la revolución campesina y proletaria, sino
como el capitalista más grandote de todos los capitalistas, que chantajea, sin
alarmismos, pero con billones de dólares acumulados, que "¡a no jodel, porque
salimos a vendel dolales!" Los soldados de Iwo Jima son ahora operadores
bancarios, financistas reciclados, convocados por un Imperio en llamas, que
tiene como únicas armas la emisión y el lavado. No solamente no queremos, no
solamente no podemos, lo que pasa es que no queremos perdonar a nuestros
deudores. Esos ellos, el 2 de abril se reunirán en Londres, la capital
internacional de los bucaneros. En la Argentina será feriado, porque recordamos,
a nuestra manera, la triste historia de la hermanita perdida que se llevó a
muchos hermanos, durante y después de la guerra. Hay más combatientes suicidados
que muertos en combate. ¿Será que la paz de los países emergentes es una resaca
para los opresores, pero un combate cotidiano para los oprimidos?
Propongo que el 2 de abril sea el Día Internacional del No Perdón. Ni para los
siervos del gran capital, ni para los que no se alarmaron frente a la posible
epidemia del dengue.
No será, pero quizá es justicia.