Argentina: La lucha continúa
|
Los datos criminales
Carlos del Frade
APE
El problema no es la desnutrición, sino los datos que pueden medirla.
No hay que combatir contra la pobreza ni mucho menos contra los empobrecedores y
desnutridores, se trata, simplemente, de eliminar las matemáticas no oficiales.
Ojos que no ven, corazón que no siente y números que no se conocen. Allí está el
misterio de la gobernabilidad para algunos.
¿De qué índice de inflación hablan si las cifras oficiales describen precios
domesticados? ¿Quién osa inventar la falsa imagen de la existencia de
desnutridos si los números acatan las órdenes de aquellos que niegan la falta de
comida entre los que son más?
Dame un índice y les moveré el mundo. Esa parece ser la consigna de los
gobiernos.
Una vez más es Misiones el territorio del saqueo y su posterior encubrimiento.
Aquella provincia argentina que se cuelga del corazón latinoamericano por el
extremo nordeste. La tierra roja de las cataratas, la yerba mate y la irracional
explotación celulósica. Uno de los estados más nuevos en términos históricos.
En la localidad misionera de Montecarlo se supo que un veinte por ciento de
pibas y pibes están desnutridos.
Fue la voz de alarma. Pero no funcionó como disparador de acciones políticas y
económicas tendientes a modificar la realidad histórica, sino el principio de
una operación cuyo objetivo fue convertir esos números en otros.
Así de simple, así de perverso.
Llegaron los responsables del denominado Plan Nacer.
Los medios de comunicación informaron sobre la maniobra: 'Si bien en Montecarlo
se trabajó con una tabla nutricional donde se detectó el porcentaje de
desnutridos, desde el organismo provincial evalúan que no se utilizó la tabla
nueva incorporada desde la Nación desde el año pasado, por lo que estiman que
los datos son erróneos y el número de desnutridos es menor'.
Se equivocaron en el número, entonces, hay que corregir las matemáticas.
Ninguno pensó que en más o en menos, el problema real es la desnutrición que
crece en la provincia de Misiones.
Quizás porque allí se notaría la ausencia del gobierno nacional.
Según otros medios periodísticos, 'desde septiembre del año pasado, el gobierno
nacional no remite las partidas de dinero para mantener los comedores escolares
en 813 escuelas de la provincia de Misiones. Por la falta de pago, muchos
proveedores dejaron de entregar los alimentos a los colegios que se vieron
obligados a suspender el servicio'.
De tal forma, el problema no es la realidad, sino sus números.
Los datos, para esta lógica de entender el presente, son los criminales.
Una fenomenal metodología para perpetuar las hipocresías y obscenidades.