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Medio Oriente - Asia - Africa

L�bano se desmorona entre rebeliones y deudas
EE.UU. y sus aliados entregan raqu�ticas donaciones para desactivar la crisis

Robert Fisk
La Jornada

Si tan s�lo el dinero pudiera comprar la paz. �O acaso piensan que los 7 mil 800 millones de libras esterlinas que le entregaron al gobierno liban�s en Par�s lo va a ayudar a derrotar a Hezbollah, movimiento enemigo de Estados Unidos, en las cada vez m�s salvajes batallas callejeras que se llevan a cabo en Beirut?

Al tiempo que el presidente franc�s, Jacques Chirac, recib�a aplausos por encabezar la conferencia para la deuda de L�bano, para la que Estados Unidos ofreci� 795 millones de d�lares, soldados libaneses trataban de controlar los peores combates sectarios desencadenados en la capital libanesa. Al menos cuatro estudiantes, uno de ellos simpatizante sunita del gobierno, murieron aparentemente por disparos.

Miles de musulmanes chi�tas de Hezbollah y del movimiento Amal fueron trasladados a bordo de camiones de los suburbios sure�os al campus de la Universidad �rabe Libanesa en Tarek el Jdeideh, para combatir a estudiantes sunitas que defend�an al gobierno; la lucha se extendi� hasta los salones de clase.

Los sunitas tem�an que los chi�tas los obligar�an a salir de sus hogares, por lo que los soldados libaneses tuvieron que desalojar a los estudiantes sunitas a bordo de camiones militares.

Tanto el liderazgo de Hezbollah como del Movimiento del Futuro, que encabeza Saad Hariri, exigieron poner fin a los combates, los cuales han provocado hasta ahora 36 heridos.

El ej�rcito liban�s, en un intento que dur� varias horas, fall� al tratar de restablecer el orden y se limit� a disparar al aire en un vano esfuerzo por separar a las multitudes que se enfrentaban.

Muchos de los donantes de Par�s debieron haberse preguntado c�mo har� L�bano para sobrevivir con una deuda p�blica de casi 40 mil millones de d�lares, ya que este pa�s se est� desmoronando d�a con d�a.

Los sauditas, en se�al de gratitud hacia Estados Unidos, prometieron entregar a L�bano 981 millones de d�lares; adem�s, por el intento del reino sunita de apoyar al gobierno hom�logo en Beirut, al que los chi�tas han renunciado.

Ni Washington ni sus amigos en Medio Oriente desean otra cat�strofe en la que se involucre al gobierno de Beirut apoyado por Estados Unidos que se a�ada al ba�o de sangre en Irak y a la creciente anarqu�a en Afganist�n. Pero ante todo, el presidente Bush no quiere que sus enemigos iran�es y sirios ganen la batalla de L�bano gracias a Hezbollah.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Arabe reunieron m�s de mil 178 millones de d�lares para el gobierno de Siniora. El primer ministro liban�s es un economista educado en Estados Unidos, el cual debe estar al tanto de lo r�pidamente que se colapsa la seguridad en su pa�s.

Inclusive, hasta parec�a imposible que pudiera llegar a Par�s para escuchar directamente las expresiones de alegr�a hechas p�blicas por Chirac. �Es que ahora se ha vuelto casi imposible recordar que el prop�sito original de la conferencia parisina era recaudar dinero para restaurar la infraestructura de L�bano, misma que Israel, el aliado de Estados Unidos, destruy� despu�s de que Hezbollah captur� a dos soldados israel�es el 12 de julio del a�o pasado?

Ahora est� claro en Beirut que los comandantes del ej�rcito simplemente no pueden pedir a sus soldados que disparen contra sus conciudadanos cuando �stos se encuentran armados. "Estamos aqu� para proteger a todo nuestro pueblo y �ste es todo el pueblo de L�bano", dijo esta semana un oficial militar, mientras presenciaba los combates entre sunitas y chi�tas en Beirut.

El verdadero problema, desde luego, est� en que el ej�rcito liban�s nutre sus filas mayoritariamente con los chi�tas y en el momento en que a las tropas se les ordene atacar a hombres de su misma confesi�n aun cuando estas bandas ahora usen capuchas y est�n armados la unidad del ej�rcito no puede estar garantizada. Pero este jueves parec�a que los d�as en que el ej�rcito liban�s pod�a hacer poco m�s que disparar al cielo podr�an tocar pronto a su fin.

El hecho de que los grandes y buenos se hayan reunido en Par�s para ayudar a "salvar" a L�bano, un pa�s de menos de 4 millones de habitantes, demuestra lo desesperada que se ha vuelto la situaci�n en Beirut. Existen grandes probabilidades de parte del mundo occidental, que percibe "extremismo" detr�s de cualquier amenaza de los pa�ses de Medio Oriente. Los sauditas ya buscaron la ayuda de Siria sin duda lubricando con petr�leo su petici�n, como es su costumbre, mientras que diplom�ticos iran�es estaban de visita en Riad. Por lo menos el m�s grande pa�s chi�ta est� tratando con la m�s rica naci�n sunita.

El solo hecho de que estas negociaciones puedan ser vistas de esta manera demuestra lo oscuras que son las sombras que caen sobre la regi�n. Desde la frontera con Pakist�n hasta el Mediterr�neo, casi todos los pa�ses est�n en crisis. Repentinamente, todo lo que se habla en Occidente sobre la guerra entre chi�tas y sunitas parece perturbadoramente real. Pero en el mundo �rabe alimentado de conspiraciones no todas imaginarias, los iran�es no �rabes pueden constatar que despu�s de que la CIA derroc� al r�gimen de Mossadeq, en 1953, muchos se convencieron de que desde un principio la intenci�n de Occidente era dividir sus tierras mediante fronteras religiosas.

Fuente: lafogata.org

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