Argentina: La lucha contin�a
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En nombre del Padre
TMO
La reciente detenci�n del empleado municipal, quien iba armado, con volantes
electorales y camioneta oficial, tuvo dos ingredientes: la estupidez de un
chofer enamorado de la impunidad, y un tradicional seguimiento de los hombres de
quien se adjudica haber ganado la interna a Intendente de Santa Fe. Este Grupo
de Tareas, comandado por el padre de dicho candidato, un ex SIDE, realiz� tareas
de seguimiento a familiares y cercanos de los candidatos competidores. Los
resultados los veremos d�as previos al 3 de septiembre. En este sentido se
cumple el slogan: 'Otra forma de hacer las cosas'. La siguiente, no es una
'historia'.
Si el padre del 'Candidato', hoy tiene una infinita influencia, pol�tica y
operacional, sobre su hijo, refiere no a un aspecto desconocido de la
construcci�n de la personalidad. El eterno 'Candidato' carga con una gran cruz:
su Padre. Padre que influy� en el 'Candidato' en lo que es la construcci�n
subterr�nea de su poder, construcci�n secreta y unipersonal. De esto surge un
interrogante �El Candidato usa la experiencia de su padre, o su padre ve en el
Candidato el brazo ejecutor de sus deseos forjados en la ideolog�a germinada en
su �poca de represor?
Por lo pronto, hablamos de 'Candidato' a quien nunca pudo ser m�s que eso, en un
error demasiado grosero para un grupo pol�tico de gran mu�eca: Ir por afuera de
la estructura partidaria del PJ que es una m�quina infalible de ganar elecciones
y m�s en Santa Fe. Ese es el l�mite del 'Candidato' y el lado d�bil ante el
'Intendente'.
Pasar de ser 'Candidato' a ser 'Intendente', como su oponente, ser�a superar lo
que en psicoan�lisis se conoce como la 'necesaria muerte simb�lica del Padre',
lo que significar�a, en t�rminos reales, transgredir el trauma omnipresente de
superar al Padre.
El 'Candidato' est� hoy peleando, no contra sus oponentes electorales, sino
contra la r�gida mano antidemocr�tica de su Padre. De aceptar la democracia como
una construcci�n colectiva de poder, el 'Candidato' ser�a ya Intendente. Tan
simple como que si iba adentro de la interna, compitiendo con el 'Intendente',
lo hubiese superado con holgura, m�s en momentos que se cerraban listas y el
Intendente ten�a el agua al cuello.
Pero no, el 'Candidato' tuvo terror al �xito, a superar al Padre.
Cuenta Sigmund Freud, que siempre se hab�a extra�ado de conocer Europa entera y
no pisar jam�s Atenas, cuna del pensamiento filos�fico occidental. Alguna vez
lleg� a Trieste pero, por distintas razones, no lleg� hasta la meca del
pensamiento moderno. El padre del psicoan�lisis, consternado, teoriz� sobre su
propia experiencia llegando a la conclusi�n que 'se debe reconocer que un
sentimiento de culpa sigue adherido a la satisfacci�n de haber hecho tan bien
las cosas: en ello siempre hay algo de injusto y prohibido. Esto se explica por
la cr�tica del ni�o hacia su padre, por el desprecio que reemplaz� la antigua
sobreestimaci�n infantil de su persona. Todo ocurre como si lo principal en el
�xito fuera ir m�s lejos que el padre, y como si siempre estuviera prohibido que
el padre fuera superado.'
Como sabemos el 'Candidato' es un precoz brillante de la pol�tica, quiz�s por
eso no ha tenido el duelo necesario para realizar lo que en la ciencia ya nadie
discute y es: 'la muerte simb�lica del Padre'.
El d�a posterior a las internas, el 'Candidato' sali� euf�rico a demostrar,
precisamente, que era: el mejor 'Candidato'. La historia se repite, fue el mejor
candidato en 2003, pero no gan�.
De los tres contrincantes a la intendencia, el 'Candidato' cuenta, lejos, con el
mejor trabajo de base, inserci�n social y organizaci�n, aunque es quien menos
oportunidades tiene. S�lo porque el fantasma fascistoide de su padre le impide
hacer la lectura mas simple de todas y es la proveniente de entender que el
sistema electoral es una lucha colectiva.
Ese egocentrismo act�a contra las chances del 'Candidato' y a la vez es una
amenaza para el consenso pol�tico si el
'Candidato', que se siente m�s importante que su partido de origen (PJ) y crea
un partido 'slogan' para la ocasi�n que no le haga sombra, llega a Salta al
2900.
Con esto no decimos que el an�lisis de la neurosis del 'Candidato' sea la �nica
posible, aunque tampoco podr�amos afirmar todo lo contrario.