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Argentina: La lucha contin�a


El Pozo de Vargas, presencia de una herida

Marta In�s Rondoletto
Periodista

El lugar habr�a sido usado por el Ej�rcito como fosa com�n. En las noches, veh�culos cargados con cuerpos. De d�a, con cal. Durante a�os, sotto vocce, el Pozo fue tema de conversaci�n en Villa Mu�ecas. Hubo atentados contra personas relacionadas a las actuales investigaciones. En la denuncia, Bussi aparece como el principal responsable de los hechos.
Otra vez la oscuridad...el traqueteo de veh�culo avanzando sin prisa, que pasaba una vez m�s, hab�a dejado de despertar preguntas: ya hab�an logrado saber el porqu� del recorrido y de la modalidad. Todos comentaban, en voz baja, lo que se iba confirmando con el paso de los d�as, con el paso de los meses: camiones verdes oliva se internaban en el estrecho callej�n que desembocaba en el viejo pozo abandonado. En alguna oportunidad, se hab�a encontrado pedazos de ropa alrededor o colgando de su brocal. Una vez, dijeron, hasta una camilla qued�, atascada entre los durmientes que atravesaban la boca del pozo. Otra noche, cerquita del canal, a una camioneta que iba a los tumbos, se le cay� un cuerpo. Frenaron. Gritos e insultos. Lo levantaron como si fuera un bulto y lo arrojaron al interior del veh�culo que sigui� su fat�dico recorrido. La actividad no era solamente nocturna. De d�a tambi�n pasaba una camioneta, pero esas veces iba perdiendo un polvo blanco al que, en alg�n momento, identificaron como cal. Con el tiempo pudieron establecer un patr�n: cuando de d�a pasaba la camioneta, esa noche seguro pasaba un veh�culo con el otro cargamento. En todos los casos, el destino era el mismo: el pozo. En ambos casos, el veh�culo volv�a vac�o.
Desde un principio los vecinos se inquietaron y el miedo comenz� a hacerlos presa de �l. Incre�bles historias comenzaron a circular y a dispersarse: cuerpos hab�an sido colocados sobre la v�a, el tren les hab�a pasado por encima y luego esos restos hab�an sido arrojados al pozo. En diferentes momentos, se encontraron zapatos y zapatillas en las cercan�as de ese lugar, resto de ropas. Con el tiempo, moscas, inmensas, comenzaron a abundar alrededor del brocal del pozo.
Los meses pasaban...el miedo crec�a y no era tiempo de andar hablando, en voz alta, de estas cosas. Los militares recorr�an la zona como due�os y se�ores, en todo momento, en cualquier momento. Y no era cuesti�n de hacerse el loco, hablando de lo que se ve�a, se escuchaba, se encontraba, se present�a. Se conoc�a. Los meses se hicieron a�os. La historia hab�a comenzado un tiempo antes de que vinieran los militares al gobierno y para la �poca de Montiel Forzano, le pidieron que se hiciera tapar el pozo. Hab�a habido intentos anteriores, pero el hueco segu�a, y entonces, era un peligro. Camionadas de ripio cumplieron el cometido. El peso y la cantidad del material fue tal que el agua del pozo rebals�, y corri� por todas partes inundando la calle, los fondos y los jardines de las casas m�s cercanas. El secreto se estaba sellando. Se estaba intentado cerrar la historia. Sin embargo �sta sigui� sotto voce, recorriendo los labios murmurante de la gente. Aqu� y all� se dec�a, se comentaba y se instalaba la idea. Esos, los que estaban en el pozo, eran los desaparecidos.
Algunos de estos datos forman parte de la causa conocida como "El pozo de Vargas" y otros corresponden a relatos que circulan hoy en d�a, entre quienes viven en las adyacencias del lugar. Dan cuenta del clima que hab�a en los d�as en que Tucum�n se hab�a convertido en un tubo de ensayo seg�n de la Doctrina de Seguridad Nacional con el Operativo Independencia primero, y luego, con la instalaci�n de las Fuerzas Armadas en el gobierno, con el golpe de Estado de 1976.

Siguiendo un rastro

"Un d�a fui a ver a una gente en Villa Mu�eca, por un asunto de los comedores y ah� sali� la conversaci�n" cuenta el "Uturunco" D�az, viejo militantes peronista a quien, por otras v�as ya le hab�an llegado relatos sobre un pozo que habr�a sido usado por los militares, para arrojar los cuerpos de gente que hab�a sido secuestrada, en �poca de la guerrilla. "Anduvimos siguiendo el rastro, con otro compa�ero, por Lules, por Famaill�, pero nada, hasta que por pura casualidad, a mediados del 2001 me dieron la precisa". El pozo estaba en una finca ubicada al final de la avenida que ahora se llama Francisco de Aguirre y que antes se conoc�a como Las Bases. "Poco a poco comenzamos a conocer historias y empezamos a tener m�s precisiones" dice Juan Carlos D�az quien junto con otro peronista, Pedro Mercado, ligado adem�s a la militancia de los derechos humanos, encuentran vecinos que les relatan los hechos de la �poca, en esa zona, y que a la larga, se muestran dispuestos a repetir la historia ante un juez. Con esos datos y croquis del lugar, van a ver a varios pol�ticos para informales de la cuesti�n.
El tema no era nuevo, hab�a muchas narraciones por el estilo y el riesgo era groso: los hechos y las circunstancias apuntaban para un solo v�rtice: Antonio Domingo Bussi, amo y se�or de Tucum�n desde finales del 75 hasta el 77, gobernador desde el 95 al 99. Hasta que encontraron un funcionario que caz� al vuelo la cuesti�n: Enrique Romero, director de Transporte tom� los papeles y asent� una denuncia en la justicia federal. All� se presentan testimonios que dan cuenta de la existencia, en un pozo de agua, de restos �seos de personas que habr�an sido arrojadas en ese lugar, durante el periodo en el que Antonio Bussi, fuera comandante primero y gobernador militar luego. Esos cuerpos pertenecer�an a detenidos-desaparecidos, denunciados durante la ultima dictadura militar, aunque aparecen datos que remontan la situaci�n a 1974. La denuncia cae en el juzgado federal numero 2 a cargo del doctor Felipe Ter�n. El fiscal es doctor Emilio Ferr�. Era febrero del 2002 y en abril, varios familiares de desaparecidos se constituyen como querellantes en la causa. El fiscal Ferr� hab�a pedido ya, tras un an�lisis del expediente, la anulaci�n de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

El pozo de vargas

La abogada de la querella es Laura Figueroa, reconocida en el medio por sus posiciones irreconciliables con cualquier tipo de practica autoritaria y antipopular. Buena laboralista y por convicci�n pol�tica, adem�s activa militantes de derechos humanos, fue una de las fundadoras de la Asociaci�n de Abogados de Derechos Humanos de Tucum�n y en la d�cada de los 80, junto con las actuales juezas provinciales Alicia Noli y Liliana Vitar llev� numerosas causas relacionadas a las violaciones de los derechos fundamentales. Los imputados de entonces eran entre otros, Benjam�n Men�ndez, Gonz�lez Naya, el conocido "Tuerto" Albornoz, de la polic�a de Tucum�n y obviamente, Antonio Domingo Bussi, a quien, los que sol�an transitar los pasillos del juzgado federal, escucharon llamarlas "las lobas".
Es precisamente por esa �poca, cuando se conforma la Comisi�n Bicameral por los Derechos Humanos y la CONADEP, que los Familiares de Desaparecidos escuchan las primeras versiones sobre la existencia de un pozo, en los alrededores de Villa Carmela, en el cual, se dec�a, hab�an sido arrojadas personas que hab�an sido antes desaparecidas. Era una historia similar a muchas de las que se recib�an en ese momento, a partir de cuyas comprobaciones se pudo establecer la existencia de al menos treinta tres campos de concentraci�n en toda la provincia.
Las caracter�sticas de la investigaci�n sobre el Pozo de Vargas requiri� el concurso de varios factores que dieron cuenta de una situaci�n nueva dentro de los planteos de una investigaci�n penal. Atendiendo a la perspectiva que plante� la querella, la Justicia designo como perito, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales, quienes ven�an desarrollando una metodolog�a interdisciplinaria para analizar y llevar a cabo los trabajos en el marco de lo que se ha dado en llamar, gen�ricamente, Antropolog�a Forense. El caso tiene algunas particularidades, en el sentido de que se trata del primero registrado en el pa�s. Se usa un pozo de agua como lugar para ocultar y deshacerse de los cuerpos de los detenidos desaparecidos. La mayor�a de los trabajos se han hechos sobre fosas abiertas a los efectos de enterramientos, o en cementerios.
Se trata de un pozo, ubicado a unas 60 cuadras de la Plaza principal, en las estribaciones del pedemonte tucumano, en los limites geogr�ficos de la capital de San Miguel de Tucum�n y el Departamento de Taf� Viejo. La zona se llama "Los Pocitos", y se accede al lugar, por la Avenida Francisco de Aguirre, hasta el 4.500. El predio en el que est� ubicado, seg�n los planos catastrales tuvo varios due�os, incluido, el Ingenio Concepci�n. Alrededor de 1972 fue adquirido por un hombre de apellido Vargas. Por las caracter�sticas de la construcci�n, los estudiosos estiman que el pozo, de tres metros y medio de di�metro y gruesas paredes de ladrillos dispuestos prolijamente, pudo haber sido construido por los ingleses ligados al ferrocarril, a comienzo del siglo XX. A escasos metros, funcionaba un cargadero de ca�a lo que hizo que el �rea alcanzara un alt�simo movimiento durante las �pocas de zafra, en concordancia con la importancia que ten�a la Estaci�n de Ferrocarril de Villa Mu�ecas, a una veinticinco cuadras del pozo. Hacia los a�os 60 el pozo comenz� a utilizarse en menor medida, hasta quedar pr�cticamente sin uso. En los �ltimos tiempo, y acorde con la tendencia, se dej� de cultivar ca�a y se puso lim�n.
En la actualidad, el lugar es puro campo, con casas construidas paralelas a la vieja v�a del ferrocarril Belgrano por la que aun corre un tren de carga que une la capital San Miguel de Tucum�n con Taf� Viejo. Es un vecindario muy humilde en el que algunas familias cr�an vacas, o gallinas, gansos. Hay muchos desocupados y muy pocas casas de material. La rutina del lugar se quebr� cuando empezaron las investigaciones, cuando se instal� la polic�a federal para vigilar el predio y los familiares de los Desaparecidos empezaron una vigilia que aun se prolonga, para dar cuenta de la voluntad que los anima de que seguir�n hasta el final, para lograr que se establezca la verdad de lo denunciado.
Desde diferentes modos y con distintas implicaciones, varias instituciones de la provincia de Tucum�n est�n contribuyendo a que se avance en la investigaci�n: la Universidad Nacional de Tucum�n dispuso recursos materiales y humanos para producir cierta infraestructura que requer�a el equipo de investigaci�n, la legislatura provincial otorg�, al equipo de peritos forenses, un subsidio de diecis�is mil pesos para contribuir con la realizaci�n de la investigaci�n. Desde aproximadamente noviembre pasado se cont� con el personal y la tecnolog�a aportada por la Direcci�n del Agua, una dependencia del gobierno provincial, la que respondiendo a la metodolog�a impulsada por los ge�logos del equipo de peritos, realiza trabajos de drenaje, mediante perforaciones paralelas, con profundidades de hasta sesenta metros.
Hasta este momento, los arque�logos han excavado alrededor de diecisiete metros, aplicando una t�cnica que se caracteriza la meticulosidad. Cada palmo de tierra extra�do es analizado minuciosamente. Nada puede escapar al ojo escrutador de los especialistas: todo puede ser un buen indicio para constatar la veracidad de los hechos denunciados en relaci�n a que cuerpos de personas habr�an sido arrojados all�, hace alrededor de 27 a�os.
Tras la feria judicial, durante la cual se produjo la detenci�n de los trabajos, calificada por Familiares de Desaparecidos, como injustificada, se reiniciaron las tareas, con una nueva metodolog�a y previsibilidad por parte del juzgado, con el s�lido respaldo del Consejo de la Magistratura, y del Procurador General de la Naci�n, Nicol�s Becerra de quien dependen los fiscales federales del pa�s, y quien ha otorgado particular importancia a la investigaci�n en el Pozo de Vargas.

La estrategia se repite

Alrededor del sexto mes de iniciados los trabajos de excavaci�n en el Pozo de Vargas, comenzaron a producirse una seguidilla de acontecimientos, que afecta principalmente a la abogada de Familiares, y a otras personas vinculadas a la investigaci�n.
El domingo d�a de la Madre, mediante un ardid, unos hombres entran, armados, a la casa de doctora Laura Figueroa, la reducen violentamente y le exigen la entrega de dinero, joyas y dinero, amenaz�ndola con "pegarle", mientras era insultada. Los individuos le exigen d�lares, pues aducen haber escuchado una conversaci�n de ella, en la que hablaba de esa plata. Esa ma�ana, la abogada hab�a, efectivamente, mantenido en su casa, una conversaci�n telef�nica con una tercera persona, sobre una posible transacci�n de esa persona con d�lares. Laura Figueroa, en su denuncia, describi� este hecho como "un operativo" que duro unos 8 minutos, en el cual los participantes demostraron que conoc�an detalles de su casa y finalmente, manifestaron poco inter�s por un dinero que s� hab�a en la casa y del que solo tomaron, una parte.
A la semana siguiente, Figueroa tiene otros episodios de intimidaci�n nuevamente en su domicilio por lo cual se orden� a Gendarmer�a la custodia del mismo. A las 48 horas de que esta guardia comenzara su labor, la abogada sufri� otro delito: alguien entra a la casa, teniendo a la gendarmer�a a 50 metros, y sacan por una ventana, un televisor, otros objetos personales, y una suma importante de dinero; una vez m�s todo lo que hay en la casa es revuelto: papeles, ropa. Laura no estaba all�. El hecho se produce entre las 20 y las 23 y la custodia no ve nada significativo.
Por la contumacia de la acci�n, se produce una conmoci�n entre los Familiares de Desaparecidos y el mundo pol�tico de la provincia. Sin embargo no iba a ser la ultima: la opini�n p�blica toma conocimiento de que el Fiscal de la causa, Emilio Ferre tambi�n hab�a sido v�ctima de sendos episodios de intimidaci�n: en ambas oportunidades, coincidiendo con los hechos acaecidos a Laura Figueroa, hay indicios de que su casa hab�a sido "visitada" por extra�os, sin que hubiera rastros de violencia externa. En ese contexto, la abogada vincula el robo de su autom�vil, ocurrido tres semanas antes del primer episodio, desde la puerta de su estudio. El veh�culo, un viejo Fiat Spacio, nunca apareci�.
En esos d�as, tambi�n se conoce que fue violentada la sede de la Iglesia Metodista, en la cual los Familiares de Desaparecidos y la organizaci�n HIJOS, suelen realizar sus reuniones. La acci�n se realiza el mismo d�a en que se ofreci� la conferencia de prensa en esa sede, para denunciar la primer intimidaci�n contra la abogada: el procedimiento es el mismo, se forz� la cerradura y algunos barrotes de un port�n lateral, e introdujeron, una escalera, que fue abandonada all�.
Todos los sectores relacionados a los Organismos de Derechos Humanos y estos mismos comienzan una serie de actividades de denuncia contra los autores de los hechos, a los que denuncian como "miembros de bandas mafiosas fascista" interesadas en que no se investigue las denuncias formuladas contra Antonio Bussi. Se realizan movilizaciones para pedir garant�as, y en apoyo a la abogada intimidada y en una de ella, un nuevo acontecimiento sacude a los participantes. Cuarenta y ocho horas mas tarde, un miembro del equipo perito que realiza las investigaciones en el Pozo de Vargas, Fernanda Sansone, fue abordada por un sujeto, al bajarse de un colectivo, quien le advierte que lo del Pozo de Vargas "se estaba poniendo feo".

Centinelas de la patria, fallan como custodios

El gobierno responde a las peticiones de las movilizaciones respaldando la tarea de la abogada y de los peritos, con un p�blico apoyo a la investigaci�n. Sin embargo, por otro lado, , el ministro de gobierno de entonces, Fernando Juri, acompa�ando al gobernador Julio Miranda que recibi� en audiencia a Familiares y otros sectores pol�ticos, ante el estupor de todos los presentes, sostiene que "se trata de delitos comunes" intentando despojar a los hechos de toda connotaci�n pol�tica. La polic�a hab�a apresado a un individuo de apellido Jaime, de frondoso prontuario, en cuya casa fue encontrado el televisor que pertenec�a a la abogada. Sin embargo nadie explic� c�mo se puede haber realizado el robo, con Gendarmer�a custodiando la casa.
Varios intentos de que se profundizara la investigaci�n sobre los delitos cometido contra la abogada, fracasan.. Comienza a sospechar que, en realidad, es a ella a quien se est� investigando y no a sus agresores. Luego de un procedimiento judicial irregular, la abogada Figueroa llega a la conclusi�n de que le cabe imputar "al personal de gendarmer�a de los hechos acaecidos el d�a 28 de octubre de 2002, Carlos Enrique Drioll�, Sergio Antonio Martearena, H�ctor Molinero y a Rolando Benjam�n Guanca, como coautores de los delitos de amenazas para lograr que yo no contin�e con la investigaci�n del Pozo de Vargas". Se les imput� a cada uno "violaci�n de los deberes de funcionario p�blico" y en el caso de Drioll�, Comandante de esa fuerza, adem�s de "abuso de autoridad". La causa est� en manos del mismo juez que lleva el caso del Pozo de Vargas, el doctor Felipe Ter�n.
La organizaci�n Familiares de Desaparecidos de Tucum�n calific� los acontecimientos de intimidaci�n como una escalada pol�tica, al uso de la aplicada dentro de la estrategia de la �ltima dictadura, y se�alaron a sectores antidemocr�ticos y a Antonio Domingo Bussi como los principales interesados en que no se prosiga con las investigaciones en el Pozo de Vargas. De constatarse la verdad de los hechos denunciados, dicen, queda Bussi como el principal responsables de los cr�menes cometidos entre finales del 75 al 78, en el marco de la violencia pol�tica que signific� la estrategia de terror implementada por los militares del Proceso de Reorganizaci�n Nacional.
Sin dudas, la difusi�n que tuvo el caso del Pozo de Vargas como la de los atentados sufridos por la abogada Figueroa, el fiscal Ferr� y la perito Sanssone , tanto en el pa�s como en el exterior, dan cuenta de las implicancias pol�ticas que rodean al caso. Esto sumado al estado actual de la investigaci�n hace pensar que en realidad se est� pr�ximo a descorrer el velo que cubre a una de las tantas acciones criminales cometida en aquellos a�os.
Al final del camino est� El Pozo de Vargas. All� lo que para unos ser� el final para otros ser� el principio del fin. Ya no podr�n ocultar la cobard�a. Es de esperar que no haya ley que los ampare. La Justicia aunque lenta, habr� tenido la oportunidad de iluminar lo que a�n hoy est� en la oscuridad.

Marta In�s Rondoletto (periodista)


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