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Medio Oriente - Asia - Africa

25 de febrero del 2004

Muro de Separación: La Muralla del Racismo y las ilusiones de Seguridad

Nizar Al Tukabri
www.al-hourriah.org

No hay duda de que la bendita Intifada ha estremecido a los cimientos de la usurpadora entidad sionista al lograr agudizar las latentes contradicciones en el seno de la sociedad israelí y recrudecer sus crisis externas e internas causando cuantiosas pérdidas materiales a la economía, estabilidad política y seguridad internas, además de la desmoralización del ejército y los colonos.

Eso constituye un eslabón de suma importancia dentro de la formula del conflicto, dado el hecho de que la resistencia palestina ha resquebrajado no solo la teoría de la seguridad, sino también las bases fundamentales sobre las cuales se levantó el propio proyecto sionista.

Israel, como estado, fue establecido pretenciosamente como un hogar seguro para todos los judíos del mundo, pero la realidad es que el judío se siente seguro en cualquier parte del mundo menos en el "estado judío". Así es que algunos alzan sus voces para gritar: "Estamos en el lugar equivocado" :

Ante el estruendoso fracaso de la "invencible" maquinaria militar, se produjo el diluvio de soluciones parciales y alicientes como un intento de Israel y de Estados Unidos de desactivar a la Intifada y anular los positivos resultados políticos para el pueblo palestino alcanzados por la rebelión.

En esas maniobras, tiene lugar la construcción del Muro que se extenderá a lo largo de 350 kilómetros, para aislar a Cisjordania del llamado estado de Israel, a partir del añorado anhelo de alcanzar una sólida seguridad e impedir las acciones de las guerrillas palestinas que desmoralizan al ejercito y a las manadas de colonos.

En realidad, la idea de la construcción del Muro es un antiguo proyecto que fue planteado por los diferentes gobiernos israelíes desde la primera Intifada, en 1987.

El proyecto en sí es un proceso político y síquico que solo persigue justificar una derrota campal, y con ello pretende consolidar y ampliar la ocupación imponiendo sobre el pueblo y la dirección palestinos un hecho consumado que margine e invalide los justos reclamos palestinos.

Como es usual, la administración norteamericana se incorporó a la comparsa israelí recurriendo al veto en el Consejo de Seguridad para impedir la condena a Israel por la construcción del Muro y luego divulgar la falacia del llamado estado provisional o sea el estado sin fronteras, sin causa de refugiados, sin el desmantelamiento de las colonias y sin Jerusalén.

Por tanto, se trata de un estado que no cuenta ni con las más mínimas y elementales condiciones de estado, al estar rodeado por el ejercito y por las colonias y carente de las posibilidades de comunicación entre sus habitantes. Eso hace imposible la vida en ese lugar a la luz del acelerado ritmo de crecimiento demográfico y el incremento de las necesidades de la sociedad.

Si tenemos en cuenta que se supo que el proyecto de aislamiento se extenderá hacia el este con el fin de separar a Cisjordania del Valle de Jordán, quedará bien claro el objetivo estratégico del enemigo: impedir que hayan fronteras internacionales con los países colindantes, sobre todo con Jordania, de modo que el estado palestino carezca por completo de cualquier profundidad árabe.

Al mismo tiempo, Tel Aviv anexiona el río Jordán a Cisjordania, lo cual permitiría a Israel una importante incursión en el vital problema hídrico mediante mayor control de ese importante recurso natural.

El proyecto de aislamiento está dirigido a modificar las condiciones geográficas y demográficas a favor del enemigo sionista, ya que los territorios palestinos no pueden ceder espacio a mayores conglomerados de población.

¿Entonces, cómo sería la situación al estrangular y reducir a esos territorios, además de aplicar nuevos programas de colonización?

Los ghetos serán una etapa provisional para aplicar "el Transfer" y por tanto poner definitivamente en jaque el derecho de los refugiados al retorno.

Con la consagración de la construcción de los muros y vallas, el enemigo israelí habría comenzado el capítulo inicial del establecimiento in situ de un régimen de segregación racial sin ningún apoyo jurídico ante la opinión pública mundial, lo que no pasaría sin sensibles pérdidas políticas.

La aspiración israelí de lograr el éxito de ese proyecto, se apoya en la inclinación "en general" de la balanza de la correlación de fuerzas a su favor, lo que, tarde o temprano, atizaría más y más la conflagración regional.

Ahora bien, frente a los peligros y diabólicos planteos de aislamiento, son obvias y claras las opciones palestinas:

1) No dejarse arrastrar por las opciones de negociaciones fuera del marco de la legalidad internacional, factor responsable del actual deterioro de la situación palestina.

2) Consolidar la unidad nacional palestina y cerrar filas sobre la base de lograr las justas y legítimas reivindicaciones del pueblo palestino.

3) Recurrir a claras y concertadas estrategias que fortalezcan la lucha e incrementen su pujanza en aras de alcanzar los objetivos que se persiguen.

4) Intensificar la Intifada y la resistencia con el objetivo de derrotar los planes enemigos dirigidos a frustrar el proyecto nacional.

La victoria o la derrota en esta batalla no se decide por la mera fuerza o el dominio militar, aunque desplieguen un tanque en el acceso de cada calle y pongan un soldado de custodio en la entrada de cada vivienda, sino que se decide por la firmeza, resistencia, decisión y capacidad de supervivencia de cada pueblo.

Aquí, cada logro militar del enemigo pierde el sentido y la persistencia se convierte en una simple jauría de continuadas pérdidas. En la historia tenemos muchos ejemplos donde un pequeño pueblo de persistente resistencia ha derrotado al ejército de ocupación de una gran potencia.

9 de febrero del 2004
* Escritor, analista político de Túnez