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Internacional


21 de enero del 2004

Terror desde Oriente

Alexander Drabkin
Pravda
Traducido para Rebelión por Josafat Sánchez Comín

De entre todos los "puntos calientes" de nuestro sufrido planeta, la frontera entre las dos Coreas, es considerado por todos los politólogos como el más peligroso. Esta protegida por la tecnología más avanzada. Desde el sur, esta división entre dos mundos está apuntalada por cien mil hombres del ejercito americano (150.000 si contamos a las familias). Muchos expertos consideran a estas tropas rehenes de las relaciones en la línea Washington - Pyong Yang: en el norte se concentra un poderío artillero, que en caso de conflicto liquidaría de inmediato a los americanos. Washington por su parte promete que en caso de producirse ese desarrollo de los acontecimientos, convertiría la RPDC en una colilla aplastada.

Para intentar rebajar la tensión, Pyong Yang invitó a un grupo de políticos y científicos norteamericanos a visitar su centro atómico, que tanto inquieta a los EE.UU. (entre los invitados se encontraba uno de los antiguos directores del laboratorio de Los Álamos, donde se creo la primera bomba atómica del mundo). De tener éxito la visita, los coreanos podrían volver al acuerdo para la no proliferación de armas nucleares.

Parecía vislumbrarse una luz al final del túnel.

Pero Washington tenía otros planes: Allí se produjo una declaración, por la que los EE.UU. , Japón y Corea del Sur exigían a la RPDC el completo cese de cualquier trabajo o investigación relacionado con el campo nuclear, incluyendo el uso civil de la energía atómica. Al presidente Bush no le basta la congelación del programa atómico coreano, necesita su liquidación. Es decir la capitulación, lo que lógicamente es inaceptable para la otra parte. China y Rusia propusieron debatir el problema en una mesa a seis bandas. Y posiblemente adoptar un plan de acción por etapas: primero la congelación, luego (dentro de unas determinadas circunstancias) la destrucción de la estructura del programa atómico que más preocupa a los EE.UU. La fecha para el mencionado encuentro no ha sido fijada. Mientras en la frontera asoman negros nubarrones, nubes cargadas de miedo.

… Irán como es bien sabido ha sido sacudido por terribles terremotos. Los EE.UU. han decidido utilizar esta desgracia natural para sus fines: Washington ha decidido enviar una delegación a Teherán, que se encargará de evaluar las necesidades humanitarias, así como de estudiar "otras cuestiones intergubernamentales". En Irán han entendido que los americanos pretenden aprovechando los contactos para tratar el tema de ayuda a las víctimas de la catástrofe, presionar sobre el problema de los proyectos iraníes de desarrollo atómico (aunque Teherán haya aceptado todas las condiciones de control de los organismos internacionales competentes y haya firmado los correspondientes tratados). Como resultado la misión pseudo-humanitaria de los EE.UU. ha fracasado, mientras el miedo a las ambiciones atómicas de Irán permanece.

…Se ha escrito mucho de la "capitulación" Libia, quien aceptó todas las exigencias americanas. Los medios de comunicación pro americanos cantaron victoria a los cuatro vientos. Sin embargo, al poco Washington declaró que solo eliminaría el bloqueo, solo una vez que los libios desistan por completo de su apoyo al terrorismo. No podemos no estar de acuerdo con los observadores que encuentran esta formulación como extremadamente ambigua, y que en nada obliga a los americanos, pues siempre se podrá "encontrar" a un terrorista, que declare que ha sido entrenado y armado en Libia.

En Trípoli la nota diplomática de Washington solo podía tener una respuesta: Declararon que la compensación multimillonaria a los familiares de las victimas de la catástrofe de Lockerbie (precisamente este pago era el núcleo del acuerdo libio- americano) solo será efectuada en caso de que los EE.UU. retiren su bloqueo a Libia. El acuerdo, al parecer, no se ha producido, y el miedo americano al apoyo libio a los "terroristas" continúa.

…Y por último otro episodio: la caída en el mar rojo del boeing egipcio con turistas franceses. Como es lógico este incidente asustará a los potenciales turistas y provocará un enorme agujero en el presupuesto egipcio. Si tenemos en cuenta que el presidente Mubarak está gravemente enfermo, y la explosión del avión la ha reivindicado como atentado una de las organizaciones radicales islámicas, el empeoramiento de la situación económica de Egipto puede hacer variar su particular posición (que muchos consideran pro americana) en los temas de oriente próximo. En el horizonte aparece la variante argelina, donde como resultado de las elecciones se alzó con la victoria el partido islamista extremista (teniendo que recurrir al uso del ejército para impedir su gobierno). La posibilidad de un desarrollo similar de los acontecimientos en Egipto, provoca el pánico entre los politólogos americanos.

…Cuatro países, cuatro episodios distintos. Un denominador común: la no aceptación de Oriente del dictado jactancioso americano.

Esto me hace recordar el antiquísimo relato árabe sobre el malvado genio de la botella. El genio era cruel y sembraba el mal allí por donde pasaba. Parece que los americanos no han tenido cuidado al abrir la botella, destruyendo el floreciente Iraq. Cada uno ha aprendido la lección a su manera. El terror de Oriente cada vez más está ajustando cuentas con el miope Occidente. Prácticamente ya han destruido el sistema de comunicación aérea entre Europa y los EE.UU.

Han sembrado el completo desconcierto en los servicios secretos, que no paran de detener gente inocente sospechosa de terrorista, a los que al poco tiempo tienen luego que poner en libertad. Por lo que parece, esto está lejos de acabar.

Como solía decir Sukhov*, conocido combatiente del ejercito rojo: "Oriente es un asunto delicado". Y andar por él con botas militares peligroso.




Nota de la traducción.
* Sukhov, Piotr Fiodorovich (1884-1918). Heroe de la guerra civil rusa. En 1918 comandante de la división de mineros que libró combates desde Kolchugino hasta Altay. Hecho prisionero y fusilado por los blancos.