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Latinoamérica

9 de marzo del 2002

Chávez y Lucio Gutiérrez, vidas paralelas

Kintto Lucas
IPS

La figura del presidente venezolano Hugo Chávez es una de las claves en Ecuador de la campaña para las elecciones presidenciales del 20 de octubre de 2002, en las que competirá un militar rebelde, el coronel Lucio Gutiérrez.
Gutiérrez apoyó junto con otros oficiales el levantamiento indígena del 21 de enero de 2000, que provocó la caída del entonces presidente Jamil Mahuad. Por su parte, Chávez, un teniente coronel retirado, encabezó en febrero de 1992 un fallido golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
El militar ecuatoriano, que gestiona la conformación de un frente de fuerzas de izquierda y centroizquierda y movimientos sociales, valoró el proceso político conducido por el gobierno venezolano. En especial, destacó su independencia en el plano diplomático y sus gestiones por la unidad de América Latina. Gutiérrez también aseguró que, de acceder a la presidencia, no llevará a cabo una política similar a la de Venezuela, donde Chávez desarrolla desde 1999 la llamada Revolución Bolivariana.
Mandos medios militares ecuatorianos se aliaron con indígenas en enero de 2000 en un intento de instalar un gobierno popular en reemplazo de la desmantelada administración de Mahuad, pero los mandos de las Fuerzas Armadas se pronunciaron favor del vicepresidente Gustavo Noboa, quien asumió la presidencia.
El coronel Gutiérrez puntualizó que la rebelión ecuatoriana de 2000 tuvo muchas diferencias con la que Chávez encabezó en 1992, que fue sofocada. "En Venezuela fue una rebelión puramente militar, mientras acá fue una rebelión indígena con apoyo militar. En Venezuela hubo muertos y aquí fue totalmente pacífica. La semejanza está en que las dos rebeliones fueron contra gobiernos corruptos", declaró Gutiérrez.
Las encuestas evidencian una imagen positiva de Gutiérrez ante una alta proporción de votantes. El militar, ahora en situación de retiro, tiene más apoyo en Quito, la capital, que en Guayaquil, el principal centro comercial, y cosecha mayor reconocimiento en los sectores populares y en personas mayores de 35 años.
Gutiérrez y otros 16 miembros del ejército fueron arrestados luego del levantamiento de 2000 y solo recobraron la libertad meses después, cuando el parlamento votó una amnistía general para los involucrados en la insurrección.
Las organizaciones indígenas ecuatorianas han cerrado filas en respaldo de Chávez, en especial por la inclusión de los derechos de los pueblos nativos en la constitución promovida por el presidente venezolano.
El Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik-Nuevo País, brazo político del movimiento indígena ecuatoriano, respalda la Revolución Bolivariana, en especial "la promulgación de leyes sociales a favor de los sectores populares, como la ley agraria", dijo su coordinador nacional, Miguel Lluco.
Chávez afronta una ofensiva de corrientes neoliberales y de los partidos tradicionales, a los que responsabilizó de llevar a ese país a una crisis económica, política y social sin precedentes, agregó Lluco, para quien las críticas de Estados Unidos al gobierno venezolano vulneran la soberanía de ese país.
Por su parte, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Leonidas Iza, expresó su "apoyo incondicional y solidaridad" con Chávez, elegido "democráticamente por la mayoría de la población de Venezuela". Iza, junto con otros dirigentes de la comunidad kichwa, firmó una declaración de respaldo a Chávez, quien ha sido criticado por altos funcionarios de Estados Unidos y cuya renuncia exigieron la mayor central sindical de Venezuela y algunos militares en actividad.
En cambio, el abogado y columnista del diario El Comercio Fabián Corral sostuvo que Chávez "es la nueva versión del demagogo que llega como el vendedor de ilusiones" y como "hombre elegido para salvar a un país".
Para Corral, quien teme que Ecuador siga el ejemplo de Venezuela, Chávez refleja "las frustraciones provocadas por un partidismo calculador", "la retórica del caudillo vendiéndole a los pobres el paraíso", "el disfraz del militar, del 'macho', y los intelectuales adulando al nuevo poder".
"El chavismo es un laboratorio que reproduce el populismo latinoamericano", afirmó Corral. Por su parte, el subdirector del Diario Hoy, Diego Araujo, sostuvo que "el discurso demagógico y populista de Chávez" polariza Venezuela.
El mandatario mantiene conflictos "en su país y con otros gobiernos, sobre todo con el de Estados Unidos, que mira con desconfianza las actitudes del anacrónico militar, celebradas por sectores de la izquierda dogmática de América Latina, los más anclados en el pasado", dijo Araujo.
Mientras, el editor y columnista del diario quiteño El Comercio Hernán Ramos calificó a Chávez de "populista y mesiánico", y censuró su actitud frente a la prensa, pero también la de los medios de comunicación venezolanos frente al gobierno.
"En más de una ocasión, el discurso y la estrategia del gobierno de Caracas han dado muestras de la incomodidad del poder" ante los medios de comunicación, observó Ramos.
Pero, a su vez, un sector de la prensa "ha optado por aplicar estrategias informativas militantes, antes que periodísticas y analíticas, dando como resultado el secuestro de la capacidad de discernimiento del lector", agregó.
"Chávez inyectó esperanza a un pueblo que aborrece a los políticos corruptos, pero su talento no se refleja en obras y cosas tangibles para sacar a la inmensa mayoría de los venezolanos de la crisis en la que están", arguyó Ramos.
El dirigente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Ecuador Alexis Ponce aseguró que "en Venezuela los grandes medios se han puesto contra el gobierno cerrándose a las posiciones de quienes lo apoyan, en lo que se constituye en una violación a la libertad de expresión".
El activista explicó que su organización no apoya a Chávez, sino a "la democracia y la necesidad de que exista una verdadera libertad de expresión". "No es el gobierno venezolano el que viola los derechos humanos, los que los están violando son los grandes medios" de comunicación, opinó.