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Latinoamérica

28 de enero del 2002
La esencia que emana otro golpe: Estados Unidos y Venezuela
Conspiración de EE.UU contra la revolución bolivariana

Conn Hallinan, San Francisco Examiner

E
n estos días huele a golpe. Igual que en Irán justo antes del golpe de 1953 respaldado por Estados Unidos que derrocó el gobierno de Mossedeah e instaló al Shah. Se siente como en 1963 en Vietnam del Sur, antes que la toma militar prendió la luz al final de un largo y terrible túnel al Sureste de Asia. Es persuasivamente similar al de principios de septiembre de 1973, antes que el golpe en Chile escoltara 20 años de sangre y oscuridad.

A comienzos de noviembre, la Agencia de Seguridad Nacional, el Pentágono y el Departamento de Estado norteamericano sostuvieron una reunión de dos días sobre la política norteamericana hacia Venezuela. Reuniones similares se llevaron a cabo en 1953, 1963 y 1973, así como antes de los golpes en Guatemala y Argentina. Esta reunión seguramente envió un escalofrió a las espaldas del presidente de Venezuela Hugo Chávez y a la coalición populista que tomo el poder en 1998.
El catalizador a la reunión de agencias del Estado entre el 5 y 7 de noviembre fue un comentario realizado por Chávez a la luz del asalto terrorista del 11 de septiembre al World Trade Centre y Pentágono. Mientras Chávez afiladamente condenaba el ataque, cuestionó el valor de bombardear Afganistán, llamándolo "combatir el terrorismo con terrorismo." En respuesta, la Administración Bush retiró temporalmente su embajador y convocó la reunión.
El resultado fue un requerimiento para que Venezuela "inequívocamente" condenara el terrorismo, incluyendo un repudio a cualquier cosa y a quien sea que la Administración Bush defina como "terrorista." Como esto incluye tanto a Cuba (con quien Venezuela tiene extensivas relaciones comerciales) como a grupos rebeldes en la vecina Colombia (con quien Chávez simpatiza), la demanda fue el equivalente a lanzarle un gancho al hígado.
La chispa que provocó esta posición pudo haber sido el 11 de septiembre, pero las nubes oscuras sobre Venezuela tienen mucho mas que ver con aspectos importantes - como el petróleo, la tierra y el poder - que por los asuntos de actualidad como el terrorismo. El gobierno de Chávez está actualmente tratando de cambiar un viejo acuerdo de 60 años con las compañias de petróleo extranjeras pechadas con apenas 1 porcentaje de regalías y beneficiarias de grandes tajadas que reciben por excepciones de impuesto.
Hay cosas mucho mas importantes en juego. Venezuela tiene petróleo. También es una gallina de huevos de oro para compañías como la Phillips Petroleum y Exxon Mobil. Si la nueva ley de hidrocarburos es aprobada, las compañías de Estados Unidos y Francia tendrán que compartir una gran parte de sus ganancias.
Venezuela necesita desesperadamente una tajada mas grande. Aun cuando el petróleo genera unos 30 millones de dolares cada año, el 80 por ciento de los Venezolanos, de acuerdo a estadísticas oficiales, son "pobres", y la mitad de ellos están mal nutridos. La gran mayoría de la Venezuela rural no tienen acceso a la tierra excepto para trabajarle a otra persona, ya que el 2 por ciento de la población controla el 60 por ciento de la tierra.
La inmensa brecha que existe entre el minúsculo grupo de los que "tienen" y el mar de los que "no tienen" es tratado muy poco en los medios de comunicación norteamericanos, quienes tienden a enfocarse en los largos discursos del presidente y en la inconformidad de los ricos y clase media urbana. Los periódicos norteamericanos cubrieron el "paro" del 10 de diciembre realizado por líderes empresariales y una fracción del movimiento sindical en protesta contra una serie de leyes económicas y propuestas de reforma de la tierra, pero no hablaron sobre el hecho que el gobierno de Chávez redujo la inflación del 40 al 12 por ciento, generó crecimiento económico en un 4 por ciento, e incremento la inscripción en escuelas primarias en un millón de estudiantes.
Los rumores desde Washington, las huelgas de lideres empresariales y el toque de cacerolas por las amas de casa de clase media son los asuntos que reciben los norteamericanos sobre Venezuela en estos días. Para realizar cualquier balance uno tiene que acudir a los reportajes de periodistas locales como John Marshall y Christian Parenti. En un articulo del periódico "In These Times" de Chicago publicado quincenalmente, los dos reporteros ofrecen "el otro lado" que los medios de Estados Unidos siempre dice ofrecer pero raramente practica: los intentos del gobiernod e Venezuela para diversificar si economia, expropiar tierras abandonadas a campesinos sin tierra, impulsar el crecimiento de la siempra basado en el altamento exitoso modelo Hungaro, incremnatar la salud invirtiendo "fourfold", y proveer medicamentos al 30 y 40 prociento pro debajo de su precio.
No obstante, aliviar la pobreza en Venezuela no esta en la pantalla de los radares de Washington en estos días. Al contrario, los prestamos norteamericanos para el desarrollo han sido congelados, y el especialista en América Latina del Departamento de Estado, Peter Romero, ha acusado al gobierno de Chávez de apoyar el terrorismo en Colombia, Bolívar y Ecuador. En estos días, esto constituye casi una declaración de guerra y efectivamente una luz verde para las fuerza antichavistas que consideran un golpe militar.
La hostilidad de Estados Unidos a los esfuerzos de Venezuela superar su falta de desarrollo ha hecho que este país sea insertado en el "arc de inestabilidad" de América del Sur que va desde Caracas en el norte hasta Buenos Aires en el sur, y que además incluye Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. Las fracasadas políticas económicas neoliberales, aunado a la corrupción y autoritarismo han hecho de la región un barril explosivo, como lo demuestran los recientes acontecimientos en Argentina.
żY cual es el antídoto de la Administración Bush?: fósforos, declaraciones incendiarias y ejércitos oscuros moviéndose en la noche.
29 de Diciembre de 2001
Traducción de Antonio García

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