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Latinoamérica

7 de febrero del 2002
Uruguay y Argentina: Dos fracasos iguales,
dos modelo iguales la misma necesidad de cambio

Daniel Olesker

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)   Los Resultados Se habla mucho de Argentina hoy día, convulsionado por 5 presidentes en 10 días y una gran movilización social que derrocó al presidente dos veces.
Y sin duda es un hecho que nos alienta porque después de mucho tiempo la gente ha recuperado en Argentina su protagonismo, ha perdido el miedo a expresarse y recuperó una iniciativa largamente perdida en los últimos años.
Pero es importante que miremos los resultados a los que se ha llegado al final de los 90 y comienzos de los 2000 comparativamente entre Uruguay y Argentina.
El cuadro 1 nos  muestra algunas de las situaciones:

Cuadro 1: Argentina y Uruguay
 
 
Argentina
Uruguay
 
Deuda Externa por habitante (en dólares)         4.091         3.939
Deuda Externa por PBI (en porcentaje)         47,38         65,00
Saldo de la Cuenta Corriente (en porcentaje)            3,16            3,08
Desempleo (en porcentaje)         18,50         16,00
Personas pobres (en porcentaje)          41,00          25,00
Empleados con problemas (en porcentaje)          18.50          35.00
Déficit Fiscal s/PBI (en porcentaje)            4,10            3,80
Años de recesión (crisis) 3 y medio 3 y medio

Si miramos el cuadro anterior veremos que ambos países llevan ya tres años y medio de recesión, es decir ya hablamos de crisis económica en ambos países), la deuda externa es muy alta y relativamente similar, la cuenta corriente (es decir el equilibrio externo) es deficitaria y relativamente similar, el déficit fiscal es muy alto y similar en ambos países y la pobreza es muy alta en Uruguay y mucho más en Argentina.
Es decir que desde el punto de vista objetivo no hay demasiadas diferencias en ambos países con una crisis profunda, desequilibrio fiscal y externo, alto desempleo y mucha pobreza.
2)   Los modelos En ambos países se aplicó el mismo modelo que hemos llamado en mi último libro modelo LACE (Liberal, Aperturista, Concentrador y Excluyente) Es ese modelo que Abrió la economía al exterior de manera irrestricta y encareció la producción  nacional y abarató los productos importados A ello le sumó una política cambiaria de atraso cambiario que ahondó el problema anterior y explica el desequilibrio externo.
Procesó una fuerte desregulación de las actividades productivas y de los mercados desprotegiendo a los más débiles y provocando la concentración de la riqueza y el aumento de la pobreza Flexibilizó el mercado de trabajo, desregulando las relaciones laborales lo que provocó el incremento del desempleo y de los problemas de empleo.
Privatizó los servicios públicos, fenómenos 100% realizado en Argentina y hecho parcialmente en Uruguay por la resistencia popular.
Como vemos hay un mismo modelo con los matices propios de la realidad nacional y aquellos derivados de la resistencia popular entre los que destacamos la reforma jubilatoria en Uruguay que explica en gran parte la diferencia de pobreza, ya que mejoró los ingresos de jubilados.
Pero en sus grandes lineamientos y en los grandes números el modelo es el mismo, el resultado es el mismo y el fracaso, desde el punto de vista de los intereses de las mayorías, total.
3)   La salida es igualmente una sola Por ello cuando el agotamiento del modelo LACE se hace evidente y la crisis se profundiza, el debate sobre como salir de la recesión se desarrolla tanto en Uruguay como en Argentina. Y allí en el país vecino el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO) planteó un conjunto de medidas para reactivar pero no de cualquier manera ni con un crecimiento excluyente como el que tuvieron Uruguay y Argentina en los 90. Su planteo se resumía en una filosofía sustantivamente diferente a la vigente en los 90 que se expresa en la frase:
La crisis se resuelve con democratización, una justa distribución de la riqueza y la reactivación del mercado interno.
Entre sus medidas se destacaban desde la aprobación de un Programa de Emergencia que incluya la inmediata aplicación del Seguro de Empleo y Formación de $380 para todo jefe o jefa de hogar desocupado, la asignación universal por hijo de $60 y la asignación de $150 para aquellos mayores de 65 años, la suspensión de pagos de la deuda externa en el marco de un plan de reestructuración productiva y equidad social. Hasta una profunda reforma tributaria que establezca un impuesto extraordinario al resultado consolidado de las mayores empresas en los últimos diez años y la aplicación del principio de renta mundial para ampliar la base impositiva y capturar parte de la renta de los capitales fugados.
Quienes leen de manera cotidiana las propuestas que hemos lanzado aquí ven la similitud entre este modelo de desarrollo económica y nuestras propuestas.  Y cada vez más sectores sociales apoyan estas ideas que no hay salida sin reactivación del mercado interno y sin una profunda redistribución del ingreso.
Por ello lo del título frente al fracaso de dos modelo similares, ha llegado la hora para que sustentado en una gran movilización social y popular se tuerza el camino regresivo, excluyente y representativo de unos pocos y poderosos empresarios de la banca, el comercio y las empresas exportadoras que ha venido desarrollando el gobierno del binomio Batlle – Bensión.
Y como decía al comienzo un actor viejo pero desesperanzado entró en escena en estos días, la gente y ello no significa que haya que desestimar la negociación política, pero significa y esto vale sin duda para Uruguay también, la necesidad de combinar una gran movilización callejera con negociaciones políticas y quizás en Uruguay hemos abusado de estas últimas y no hemos dado rienda suelta a una gran movilización de masas que, sin lugar a dudas, la gente nos está reclamando.
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