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Latinoamérica

28 de febrero del 2002

Tierra arrasada en el Caguán

Contracorriente

La "Operación Tánatos", que significa muerte, está sembrando destrucción y desolación en la antigua zona de despeje. Los militares la habían planeado desde hace tres años, cuando comenzó el proceso de paz con las FARC. Pastrana terminó cediendo a las imposiciones de los altos mandos militares, la ultraderecha y Washington. Cualquier pretexto hubiera sido utilizado para la ruptura. La guerra está basada en una estrategia también contra la lucha social.

Parece ser que, como en la historia de Mambru, Colombia se fue para la guerra. Así lo decidieron en Washington, así lo aceptan jubilosos la oligarquía paramilitar y, lo cantan a los cuatro vientos los medios de desinformación, promocionando el nuevo producto recetado, dando cuenta de la necesidad y bondades de la guerra.
- La torpeza política de la FARC-EP no tiene límites - dicen los medios - no entienden que el mundo cambió a partir del 11 de septiembre, no se dan cuenta que se está agotando la paciencia de los Estados Unidos y como en Afganistán, van a proceder -. Y continúan - La subversión no acepta el lápiz generoso que le extienden, para la entrega del pueblo y la firma de la rendición.
- Pastrana fue el presidente de la paz y fracasó, el próximo tiene que ser el presidente de la guerra -. Y, vaya casualidad, hay un candidato presidencial ofreciendo la guerra, exhibe su curriculum: en el nordeste de Antioquia, departamento donde fue gobernador, con los paramilitares, exterminó miles de militantes y simpatizantes de izquierda, creó las "Cooperativas de Seguridad", especies de Rondas Campesinas fujimoristas.
En el libro "Los jinetes de la coca" el periodista y escritor Fabio Castillo, presenta el prontuario de los capos de la droga y, en él aparece el candidato de la guerra: su padre, socio de Fabio Ochoa decano de la mafia; el hoy candidato, en los años dorados del narco, los 80, como director de la Aeronáutica, expidió licencias de navegación a los pilotos del narcotráfico y socio de Pablo Escobar en proyectos urbanísticos, entre otras.
Alvaro Uribe Vélez es el nombre del candidato de la oligarquía narco-para- militar. Seis meses atrás era un candidato sin posibilidades, pero vaya suerte, fue invitado a Washington, agasajado con honores de jefe de estado, recibido por todo el establecimento, incluidos el Departamento de Estado y el Congreso, paseado por universidades y foros imperiales.
Y el milagro se hizo, los medios de desinformación anuncian lo "inesperado", - el candidato de la guerra tiene el 53% de la intención del voto, sí la elección fuera hoy ganaría en la primera vuelta - y, como es costumbre, los pilares del régimen se pasan a las filas del candidato que puntea en las encuestas y ¡que viva la guerra!
El ejército entró al Caguán el día 21de febrero, de asumir la presidencia- amenaza el señor Uribe Vélez, terminando así, con el único territorio de paz en Colombia, no puede tolerar que no haya asesinatos selectivos ni de ninguna índole, que sus habitantes no sepan lo que es una masacre, que no esté el ejército paramilitar.
El señor Vélez en arranque patriótico sentencia que pedirá intervención militar extranjera para garantizar la paz y la soberanía. Yupy, joven y elegante, el candidato tiene el empaque requerido para el mercado del modelo neoliberal.
Lo novedoso u horroroso, es ver, cómo un sector de la población compromete su voto con la guerra, el apoyo a Uribe es un sí a la guerra. Con técnicas de mercado venden el candidato y los consumidores lo compran, adquisición de un producto que está en oferta, la guerra como un objeto más de consumo, de moda. !qué grande la democracia burguesa¡.
La diferencia entre el candidato liberal Uribe y el candidato oficial del liberalismo, Serpa Uribe, también Uribe, es, el frondoso bigote del segundo. A las FARC - Ejército del Pueblo le es indiferente uno u otro, los dos representan la misma clase, los mismos intereses, los dos obedecen órdenes de Washington.
Quién quiera que sea el presidente impuesto en las elecciones de mayo y junio, mientras no haya solución definitiva a las grandes injusticias que padece nuestro pueblo, mientras los recursos sean destinados para la guerra y no para la paz, continuaremos adelante en la conquista del poder para la construcción de la Nueva Colombia.
Es incomprensible para el mundo, que exista un país donde vendan y haya compradores para la guerra, también puede parecer incomprensible que, en el mundo de hoy, haya un partido revolucionario en armas enfrentando esa guerra y avanzando hacia el poder, construyendo otra alternativa al capitalismo y con éxito, enfrentando al imperio criminal.
Red Resistencia: E-mail: redresistencia@dataway.ch