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Latinoamérica

9 de noviembre del 2002

Uruguay: La mayoría de la dirección de Adeom tiró la toalla

Huelga general de los municipales contra el alcalde del Frente Amplio
Luis Oviedo
Prensa Obrera
El gobierno municipal de Arana, la dirección política del Frente Amplio, la burocracia de la central sindical Pit-Cnt y la mayoría de la propia dirección de Adeom, encabezada por el Pcu, están jugando fuerte para quebrar la huelga de los trabajadores municipales de Montevideo. La huelga general, que entró en su octavo día, reclama algo tan elemental como que el gobierno municipal cumpla con el convenio colectivo firmado con el sindicato municipal Adeom.
El gobierno municipal recurre a la Policía y a la Justicia para quebrar los piquetes. Consiguió una orden judicial que prohibió a Adeom organizar piquetes contra los rompehuelgas; con la orden judicial en la mano y más de cien policías para "hacerla cumplir", recién el viernes pudieron ingresar algunos rompehuelgas al Palacio Municipal. Al mismo tiempo, Arana recurre a las empresas que se beneficiaron con las privatizaciones de ciertos servicios públicos - como Benito Roggio - para "extender sus servicios" a toda la ciudad. En distintos puntos de Montevideo, se registraron incidentes entre los piqueteros de Adeom y los trabajadores de las empresas privadas, obligados a trabajar por sus patronales como rompehuelgas de los municipales. Además, condicionó el pago de los salarios del mes de octubre al levantamiento de la huelga.
Arana está determinado a quebrar el convenio, cuyo punto clave es el ajuste de los salarios por la inflación. Su "última oferta" lo confirma: a las anteriores propuestas rechazadas por las asambleas sólo le agrega un pago a cuenta de 500 pesos pero condiciona el ajuste adeudado a "la evolución de la recaudación municipal". Como reconoce Brecha (1/11), "su formulación no deja dudas de que se trata de un incumplimiento futuro (del convenio)". En su determinación de quebrar el convenio colectivo de los municipales, el gobierno del FA-EP actúa como la verdadera vanguardia de las patronales uruguayas contra la clase obrera.
La burocracia del Pit-Cnt está dejando pasar olímpicamente este atropello contra el convenio colectivo, es decir contra la razón de ser de los sindicatos, que es la defensa del salario y de las condiciones de trabajo mediante la negociación colectiva. Otra vez Brecha (1/11): "No existe la más mínima señal de que los principales gremios estén dispuestos a expresar su solidaridad".
Una parte de la dirección de Adeom, encabezada por el Pc, y bajo la directa presión de "los compañeros del partido y del Fa" (Brecha, 1/11), también está trabajando para levantar la huelga. Pretendió hacerlo en la asamblea realizada el viernes pasado, que tuvo "una preparación muy cuidadosa". "Poco antes de las 17 horas llegó al Cilindro un camión cargado con trabajadores de uno de los cantones de limpieza, que ingresaron al local gritando '¡carneros!' y buscando a los dirigentes que habían quedado encargados de mandarles un camión y no lo hicieron" (La República, 2/11). La omisión no era casual: los trabajadores de la limpieza constituyen el sector más combativo del gremio.
La asamblea se desarrolló en un clima de gran tensión. La mayoría de la dirección de Adeom remaba para que se aceptara la propuesta de Arana. En la directiva y en la asamblea, los militantes de la Corriente de Izquierda y del Partido de los Trabajadores se opusieron al levantamiento de la huelga. "(Aníbal) Varela (de la CI), que quería continuar la huelga, basó su postura en que 'hay que hacer cumplir el convenio. Si la IMM lo quiere romper, que lo diga. Mientras nos reconozcan la deuda y la cláusula gatillo en febrero, nosotros estamos dispuestos a discutir la forma de pago' (...) Alvaro Soto (del PT), dijo que la propuesta 'bombardea cualquier salida negociada, poniendo cláusulas de salvaguardia atadas a la recaudación y no al costo de vida' (La República, 2/11).
Pese a todas las presiones, la aguerrida intervención del activismo del gremio logró impedir que la directiva impusiera en la asamblea el levantamiento de la huelga y la aceptación de la propuesta que liquida el ajuste por costo de vida.
Pero la directiva está entregada y sólo busca una nueva oportunidad para capitular. La victoria de la huelga municipal, y aún su propia continuidad, dependen de la masiva intervención del activismo municipal que la sostuvo durante estos ocho días y de su capacidad de superar, en los hechos, a una dirección que tiró la toalla.