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Latinoamérica

Ahora sí el Penacho de Moctezuma, a México


Por: Roberto Ponce

Fuente: proceso.com.mx

Austria devolverá a México el célebre Penacho de Moctezuma. La heredera del emperador azteca, Blanca Barragán Moctezuma, del Consejo Supremo Nacional Indígena, y su esposo, el legalista Jesús Juárez Flores, lo anuncian como un hecho ante Proceso. Hablan, casi gritan exultantes:

"Han sido más de dos décadas de estar tocando todas las puertas de presidentes y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y no habían avanzado. Me decían que tenían mucho trabajo, y si no los fastidio todo ese tiempo, en la SRE no avanzan. El mayor problema para devolver el Penacho no fue precisamente la cerrazón de los austriacos, sino el malinchismo y la falta de valentía de los propios funcionarios mexicanos de la SRE."

Están convencidos de que los resultados de la comisión científica mexicana que visitó Austria, formada por investigadores del INAH y de la UNAM, la SRE "y la sociedad civil", propuesta por los dos para examinar la joya azteca, serán definitivos para que el país europeo la retorne a México y concluya un proceso "irreversible" de justicia histórica.

Será entonces durante el tercer año del gobierno de Vicente Fox (quien como candidato prometió a Blanca Barragán Moctezuma el Penacho con la frase: "Me interesa, yo le atoro") que se cumpla este anhelo del pueblo mexicano, un anhelo que el timorato presidente Ernesto Zedillo jamás logró concretar debido, señalan, al malinchismo, las ambiciones personales y la "mano negra" del entonces secretario de SRE, José Ángel Gurría, así como de Rafael Tovar y de Teresa al frente del Conaculta, durante el último mandato priista.

Pero ahora el gobierno mexicano "ya está entrampado en su circo y lo que sigue es que México tenga pantalones, que nuestros funcionarios se quiten el miedo para hablar directamente y el presidente Fox redacte una petición formal, sólo así forzosamente Austria tendrá que devolverlo".

Corona de lágrimas

Pasaron cinco siglos para que otra vez, desde que el Penacho de Moctezuma salió en naves europeas de la Gran Tenochtitlán, un grupo mexicano pudiera tener entre sus dedos la corona del imperio azteca.

El historiador Guillermo Turner, la restauradora del INAH Martha Guajardo y la joven ornitóloga Dalia Ayala, en representación de la investigadora de la UNAM Patricia Escalante debieron atender con prontitud la semana pasada la invitación de Austria para un peritaje que determinase si el Penacho de Moctezuma está de verdad hecho con plumas de aves mesoamericanas. Juárez Flores ironiza:

"Van a ver si es de plumas, luego si son de quetzal, después si son de México o de África... Y es ridículo, porque ya lo saben: ellos lo estudiaron y publicaron en folletos del Museo de Etnología de Viena, donde estuvo hasta que empezó entre los mismos austriacos la rebatinga; se trata de una manera retardataria de devolverlo. Austria va a corresponder a la visita mexicana, obviamente como parte de una supervisión previa para ver si México tiene la capacidad museográfica para cuidar el Penacho, y con un recorrido de campo al sureste del país para ver el hábitat de las aves de las que tomaron el plumaje.

"Luego, forzosamente vendrá una reunión para tomar la determinación pericial, en la que firmarán los responsables binacionales su opinión científica, histórica y real del objeto. Entonces se pasará a la negociación para dar una salida decorosa al Penacho, si se puede prestar a México en comodato por un siglo a cambio de exhibiciones.

"Pero mire... han pasado ya tantos y hemos pasado tantos obstáculos que los austriacos pusieron, y más los funcionarios de la SRE con su fatalidad burocrática, que esta excelente comitiva mexicana en Austria fue el gatillo que faltaba para darle valor al gobierno mexicano."

Entre la gruesa documentación de la heredera de Moctezuma están varios folletos en lenguas diversas publicados en 1990 por el citado Museum Für Völkerkunde de Viena, de los cuales destaca Vienna's Mexican Treasures (Tesoros Mexicanos de Viena), con texto del curador Christian F. Feest, "Obras aztecas, mixtecas y tarascas de las colecciones austriacas del siglo XVI". Se asegura en la página nueve:

"El ahora singular Penacho Azteca (de la Colección de Ambrás y antes probablemente de la Ulrich von Montfort) tiene más de 450 largas plumas verdes de cola de quetzal, que junto a otras pequeñas azules de cotíngidos, rosas de ave de cuchara y cafés están montadas en un semicírculo de fibra vegetal, que son reforzados por 27 palillos de madera..."

Ahí mismo se cuenta la polémica sobre si era o no el Penacho de Moctezuma, pues historiadores como Eduardo Noguera y Jacques Soustelle, en los años sesenta y setenta, aseguraron que se trataba de un regalo que Moctezuma dio a Cortés y que el conquistador envió por barco a Carlos V.

Los entrevistados ríen por esta visión:

"La historia que los vencedores europeos escribieron durante siglos refiere que el Penacho había sido un obsequio del emperador Moctezuma a Hernán Cortés, en un acto casi de cobardía y de entreguismo que deja muy mal parados al resto de los mexicanos posteriores. Eso es falso."

Y cuentan que esa investigación histórica ha sido parte de su trabajo: saber todo acerca de la ruta del Penacho de Moctezuma a Europa. Citan al capitán Bernal Díaz Del Castillo y la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, fundamentando su tesis con la de la Reina Sofía, quien determinó que esa obra la escribió el soldado Bernal con tres amanuenses, en el ocaso de su vida, siguiendo fielmente la bitácora de Cortés, pues Bernal era depositario de sus útiles personales.

"Esperó escribirla a la edad de 80 años como una acusación a los actos absurdos de Cortés y por miedo al castigo de insubordinación por la Corona, así como por la dureza del Santo Oficio. Todo está en el capítulo 156: Como vinieron las cartas a Cortés en el Puerto de la Veracruz había llegado Cristóbal de Tapia con dos navíos, y traía provisiones de su majestad para que gobernase la Nueva España. Y sobre lo que sobre ello se acordó y luego se hizo."

Bernal narra que Cortés se apoderó de los aposentos de Moctezuma y tomó muchas joyas, entre ellas las que adornan el museo de Viena, como el llamado Cetro de Moctezuma y el mismo Penacho. En lugar de enviar el quinto real a Carlos V, el conquistador mintió al rey al decirle que había desmantelado dos navíos (uno de ellos llamado Buscarruido) y ahí mandó las riquezas de Moctezuma a su familia en España con dos experimentados marinos: Quiñones y Ávila. Pero éstos decidieron desobedecerlo y atracaron en la Isla Tercera (Jamaica) para gozar de una noche loca con las nativas, se emborracharon y soltaron la lengua, presumiendo que los barcos y los tesoros eran suyos. Esto fue escuchado por un corsario francés que estaba en aquella taberna: Juan Florín. En la francachela acuchillaron en la cabeza a Ávila y al poco tiempo de zarpar Quiñones con otro marino inexperto, el 20 de diciembre de 1522, Florín capturó hasta cuatro barcos españoles y llevó el botín al rey de Francia.

"Se hizo un inventario de los aposentos, del penacho, el bastón de mando que entró en esta colección fabulosa que tiene Austria y quedó en la cámara real del rey galo, quien les quitó las joyas y los arrumbó. Por cierto, los del Museo Etnográfico de Austria descubren en sus trabajos científicos que la piedra del bastón de mando de Moctezuma es única de Tupinamba, Brasil. Así que aquí se abriría otra línea de investigación para comprobar que el comercio de los aztecas iba más allá de lo que se pensaba."

En 1573, un súbdito francés sustrajo las piezas de la cámara real y las vendió en Italia, a donde los esposos llegaron para continuar la ruta del Penacho de Moctezuma, "gracias a una amiga, la periodista Adriana Malvido, quien publicó mucho de esta odisea en La Jornada", y dieron con el abogado Heinz Kohl, conocido como El cuidadano de Innsbruck, apoderado legal de los descendientes de la familia Ambrás.

"Nos acercamos a él, cruzamos información y nos dijo que, efectivamente, el abuelo feudal de los Ambrás de hoy, aproximadamente en 1580 compró todos estos objetos en un mercado para acrecentar su colección de cosas exóticas del mundo, e hizo el inventario. El Penacho de Moctezuma estaba en un tubo y cuando lo sacó fue presentado como un faldón morisco."

Así permaneció en el castillo de los Ambrás en Tirol, hasta la Segunda Guerra Mundial; pero a raíz de los saqueos nazis de arte, los Ambrás dieron a la neutral Austria su colección en resguardo. El Penacho cambió de propietario al concluir la conflagración, pues Austria no quiso devolver los objetos por considerar a los tiroleses traidores que habían favorecido a Hitler.

Fue a mediados de los años noventa cuando comenzó un juicio por aquella colección, que incluye las magníficas joyas de Moctezuma, con los Ambrás manifestando que, de ganar el litigio, "devolverían a México el Penacho de Moctezuma"; pero con los austriacos negando la autenticidad de esa corona mexica. Al entrar en escena la heredera de Moctezuma y las danzas de protesta del indigenista Xokonoschtletl Gómora, en Europa, buscando la devolución del Penacho de Moctezuma, la situación se complicó para el Museo Etnológico de Austria (Proceso 317 y 1030).

Garras de Gurría

Desde niña, Blanca Barragán Moctezuma creció con el sello de ser la heredera de los Moctezuma.

Recuerda que acompañó a su abuela Juana Orcacitas con el presidente José López Portillo para solicitarle que pidiera la devolución del Penacho de Moctezuma, pero el presidente les respondió: "¿Cómo voy a ayudar a Moctezuma, si yo soy Quetzalcóatl?".

Con Zedillo en el poder, una delegación mexicana casi obtuvo que la corona estuviera de vuelta en casa. Relatan:

"Fortalecimos la investigación y Zedillo nos pidió que desarrolláramos la carta petición de devolución del gobierno de México con la carpeta documental que elaboramos. Ya era presidente y a comienzos de 1995 nos dejó en Los Pinos escribiendo la carta con Enrique Hubbard y alguien de la SRE."

Se formó una comitiva mexicana para entregar la solicitud, encabezada por Rafael Tovar y de Teresa, del Conaculta; Teresa Franco, del INAH; el embajador Jorge Chen y Mauricio Reyes. Misteriosamente, la carta de Zedillo "se perdió en el camino" y fue sustituida por otra de Gurría.

"Nos fuimos en otro avión y acordamos encontrarnos en el Parlamento de Viena, pero ellos nunca llegaron: se fueron a ver a la ministra de Cultura de Austria, Benita Ferrero, quien ni siquiera los recibió pues no estaban agendados y hasta los corrió con un: 'Nein!'. De la oficina de la señora Ferrero se comunicaron al Parlamento, y su presidente, por conducto de un traductor, nos hizo saber que no habíamos cumplido el formalismo de entregar la carta oficial al parlamento austriaco para que comenzara a discutirse en comisiones."

-¿De quién fue la mano negra?

-De Ángel Gurría, el secretario de Relaciones Exteriores, pues hizo un cambalache. En lugar de la carta oficial de Zedillo, redactó una a su nombre como secretario, poniéndose a las órdenes de los austriacos, festejando el primer milenio de la fundación de Austria y adicionando, de regalo, el documento original del gobierno mexicano que se emitió con el general Ávila Camacho cuando México repudió la invasión nazi en Austria.

"No sé por qué hizo ese regalo, en aras de qué ni con autorización de quién lo regaló al gobierno austriaco, pensando que con eso le iban a entregar el Penacho y lo traería como trofeo Rafael Tovar y de Teresa al frente de la comitiva. Los mandaron por un tubo a todos, pero recibieron el documento. Luego de que les pegaron ese día en Austria, van con Zedillo y, dolido, Tovar le dijo al presidente que qué bueno que no había firmado, porque el Penacho de Moctezuma ¡no era ni siquiera objeto mexicano! Todo lo enfriaron. Y Zedillo se lo creyó."

A partir de 1998 convencieron al Parlamento de Austria de crear una comisión binacional ("pues nos dijeron que el gobierno de México era el que se negaba a la devolución por no haber redactado el documento de solicitud del Penacho").

La heredera de Moctezuma y el abogado Juárez Flores llegaron a la conclusión de que el asunto debía tratarse científicamente, con una comisión de notables.

"Dejamos ya toda la investigación legal para no herir susceptibilidades de los austriacos y para que no apareciera como un reclamo directo, y nos fuimos por una nueva línea de trabajo. Les pedimos que agendaran una solicitud de esta comitiva binacional al gobierno mexicano, y aunque creímos que en Austria nos darían atole con el dedo, avisaron que recibirían a una comisión para integrar una comitiva binacional. En ese sentido, Jaime Noualart, del Conaculta, ha sido una de las personas que más ha apoyado a México para la recuperación del Penacho, más que todos los funcionarios, él ha sido muy honesto con nosotros, y sin aspavientos, muy diplomáticamente, es quien ha ayudado más que nadie en la devolución."

La condición de Austria para devolver el Penacho de Moctezuma es que no se le llame así, para "desarmar" a los tiroleses de Ambrás. Piden que se nombre a la corona mexica "Penacho del México Antiguo".

Refiere la historiadora Blanca Barragán Moctezuma:

"En efecto, no es el Penacho de Moctezuma, sino el Penacho del gobernante mexica en turno, pues pasaba de cabeza en cabeza, y en la medida en que se ganaban batallas, pues se le aumentaban plumas, por eso los europeos le dicen corona. Y son más de 400, pues 400 son los pueblos del imperio azteca. Es un antecedente de la banda presidencial."

Su verdadero nombre en náhuatl es Copilli Quetzalli. Concluye:

"Y nuestra responsabilidad es luchar por él, por la tlanahuatil panoloani (tradición oral) de los herederos de México y de Motekuzoma Xocoyotzin."

Ahora sí el Penacho de Moctezuma, a México

Por: Roberto Ponce

Fuente: proceso.com.mx

Austria devolverá a México el célebre Penacho de Moctezuma. La heredera del emperador azteca, Blanca Barragán Moctezuma, del Consejo Supremo Nacional Indígena, y su esposo, el legalista Jesús Juárez Flores, lo anuncian como un hecho ante Proceso. Hablan, casi gritan exultantes:

"Han sido más de dos décadas de estar tocando todas las puertas de presidentes y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y no habían avanzado. Me decían que tenían mucho trabajo, y si no los fastidio todo ese tiempo, en la SRE no avanzan. El mayor problema para devolver el Penacho no fue precisamente la cerrazón de los austriacos, sino el malinchismo y la falta de valentía de los propios funcionarios mexicanos de la SRE."

Están convencidos de que los resultados de la comisión científica mexicana que visitó Austria, formada por investigadores del INAH y de la UNAM, la SRE "y la sociedad civil", propuesta por los dos para examinar la joya azteca, serán definitivos para que el país europeo la retorne a México y concluya un proceso "irreversible" de justicia histórica.

Será entonces durante el tercer año del gobierno de Vicente Fox (quien como candidato prometió a Blanca Barragán Moctezuma el Penacho con la frase: "Me interesa, yo le atoro") que se cumpla este anhelo del pueblo mexicano, un anhelo que el timorato presidente Ernesto Zedillo jamás logró concretar debido, señalan, al malinchismo, las ambiciones personales y la "mano negra" del entonces secretario de SRE, José Ángel Gurría, así como de Rafael Tovar y de Teresa al frente del Conaculta, durante el último mandato priista.

Pero ahora el gobierno mexicano "ya está entrampado en su circo y lo que sigue es que México tenga pantalones, que nuestros funcionarios se quiten el miedo para hablar directamente y el presidente Fox redacte una petición formal, sólo así forzosamente Austria tendrá que devolverlo".

Corona de lágrimas

Pasaron cinco siglos para que otra vez, desde que el Penacho de Moctezuma salió en naves europeas de la Gran Tenochtitlán, un grupo mexicano pudiera tener entre sus dedos la corona del imperio azteca.

El historiador Guillermo Turner, la restauradora del INAH Martha Guajardo y la joven ornitóloga Dalia Ayala, en representación de la investigadora de la UNAM Patricia Escalante debieron atender con prontitud la semana pasada la invitación de Austria para un peritaje que determinase si el Penacho de Moctezuma está de verdad hecho con plumas de aves mesoamericanas. Juárez Flores ironiza:

"Van a ver si es de plumas, luego si son de quetzal, después si son de México o de África... Y es ridículo, porque ya lo saben: ellos lo estudiaron y publicaron en folletos del Museo de Etnología de Viena, donde estuvo hasta que empezó entre los mismos austriacos la rebatinga; se trata de una manera retardataria de devolverlo. Austria va a corresponder a la visita mexicana, obviamente como parte de una supervisión previa para ver si México tiene la capacidad museográfica para cuidar el Penacho, y con un recorrido de campo al sureste del país para ver el hábitat de las aves de las que tomaron el plumaje.

"Luego, forzosamente vendrá una reunión para tomar la determinación pericial, en la que firmarán los responsables binacionales su opinión científica, histórica y real del objeto. Entonces se pasará a la negociación para dar una salida decorosa al Penacho, si se puede prestar a México en comodato por un siglo a cambio de exhibiciones.

"Pero mire... han pasado ya tantos y hemos pasado tantos obstáculos que los austriacos pusieron, y más los funcionarios de la SRE con su fatalidad burocrática, que esta excelente comitiva mexicana en Austria fue el gatillo que faltaba para darle valor al gobierno mexicano."

Entre la gruesa documentación de la heredera de Moctezuma están varios folletos en lenguas diversas publicados en 1990 por el citado Museum Für Völkerkunde de Viena, de los cuales destaca Vienna's Mexican Treasures (Tesoros Mexicanos de Viena), con texto del curador Christian F. Feest, "Obras aztecas, mixtecas y tarascas de las colecciones austriacas del siglo XVI". Se asegura en la página nueve:

"El ahora singular Penacho Azteca (de la Colección de Ambrás y antes probablemente de la Ulrich von Montfort) tiene más de 450 largas plumas verdes de cola de quetzal, que junto a otras pequeñas azules de cotíngidos, rosas de ave de cuchara y cafés están montadas en un semicírculo de fibra vegetal, que son reforzados por 27 palillos de madera..."

Ahí mismo se cuenta la polémica sobre si era o no el Penacho de Moctezuma, pues historiadores como Eduardo Noguera y Jacques Soustelle, en los años sesenta y setenta, aseguraron que se trataba de un regalo que Moctezuma dio a Cortés y que el conquistador envió por barco a Carlos V.

Los entrevistados ríen por esta visión:

"La historia que los vencedores europeos escribieron durante siglos refiere que el Penacho había sido un obsequio del emperador Moctezuma a Hernán Cortés, en un acto casi de cobardía y de entreguismo que deja muy mal parados al resto de los mexicanos posteriores. Eso es falso."

Y cuentan que esa investigación histórica ha sido parte de su trabajo: saber todo acerca de la ruta del Penacho de Moctezuma a Europa. Citan al capitán Bernal Díaz Del Castillo y la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, fundamentando su tesis con la de la Reina Sofía, quien determinó que esa obra la escribió el soldado Bernal con tres amanuenses, en el ocaso de su vida, siguiendo fielmente la bitácora de Cortés, pues Bernal era depositario de sus útiles personales.

"Esperó escribirla a la edad de 80 años como una acusación a los actos absurdos de Cortés y por miedo al castigo de insubordinación por la Corona, así como por la dureza del Santo Oficio. Todo está en el capítulo 156: Como vinieron las cartas a Cortés en el Puerto de la Veracruz había llegado Cristóbal de Tapia con dos navíos, y traía provisiones de su majestad para que gobernase la Nueva España. Y sobre lo que sobre ello se acordó y luego se hizo."

Bernal narra que Cortés se apoderó de los aposentos de Moctezuma y tomó muchas joyas, entre ellas las que adornan el museo de Viena, como el llamado Cetro de Moctezuma y el mismo Penacho. En lugar de enviar el quinto real a Carlos V, el conquistador mintió al rey al decirle que había desmantelado dos navíos (uno de ellos llamado Buscarruido) y ahí mandó las riquezas de Moctezuma a su familia en España con dos experimentados marinos: Quiñones y Ávila. Pero éstos decidieron desobedecerlo y atracaron en la Isla Tercera (Jamaica) para gozar de una noche loca con las nativas, se emborracharon y soltaron la lengua, presumiendo que los barcos y los tesoros eran suyos. Esto fue escuchado por un corsario francés que estaba en aquella taberna: Juan Florín. En la francachela acuchillaron en la cabeza a Ávila y al poco tiempo de zarpar Quiñones con otro marino inexperto, el 20 de diciembre de 1522, Florín capturó hasta cuatro barcos españoles y llevó el botín al rey de Francia.

"Se hizo un inventario de los aposentos, del penacho, el bastón de mando que entró en esta colección fabulosa que tiene Austria y quedó en la cámara real del rey galo, quien les quitó las joyas y los arrumbó. Por cierto, los del Museo Etnográfico de Austria descubren en sus trabajos científicos que la piedra del bastón de mando de Moctezuma es única de Tupinamba, Brasil. Así que aquí se abriría otra línea de investigación para comprobar que el comercio de los aztecas iba más allá de lo que se pensaba."

En 1573, un súbdito francés sustrajo las piezas de la cámara real y las vendió en Italia, a donde los esposos llegaron para continuar la ruta del Penacho de Moctezuma, "gracias a una amiga, la periodista Adriana Malvido, quien publicó mucho de esta odisea en La Jornada", y dieron con el abogado Heinz Kohl, conocido como El cuidadano de Innsbruck, apoderado legal de los descendientes de la familia Ambrás.

"Nos acercamos a él, cruzamos información y nos dijo que, efectivamente, el abuelo feudal de los Ambrás de hoy, aproximadamente en 1580 compró todos estos objetos en un mercado para acrecentar su colección de cosas exóticas del mundo, e hizo el inventario. El Penacho de Moctezuma estaba en un tubo y cuando lo sacó fue presentado como un faldón morisco."

Así permaneció en el castillo de los Ambrás en Tirol, hasta la Segunda Guerra Mundial; pero a raíz de los saqueos nazis de arte, los Ambrás dieron a la neutral Austria su colección en resguardo. El Penacho cambió de propietario al concluir la conflagración, pues Austria no quiso devolver los objetos por considerar a los tiroleses traidores que habían favorecido a Hitler.

Fue a mediados de los años noventa cuando comenzó un juicio por aquella colección, que incluye las magníficas joyas de Moctezuma, con los Ambrás manifestando que, de ganar el litigio, "devolverían a México el Penacho de Moctezuma"; pero con los austriacos negando la autenticidad de esa corona mexica. Al entrar en escena la heredera de Moctezuma y las danzas de protesta del indigenista Xokonoschtletl Gómora, en Europa, buscando la devolución del Penacho de Moctezuma, la situación se complicó para el Museo Etnológico de Austria (Proceso 317 y 1030).

Garras de Gurría

Desde niña, Blanca Barragán Moctezuma creció con el sello de ser la heredera de los Moctezuma.

Recuerda que acompañó a su abuela Juana Orcacitas con el presidente José López Portillo para solicitarle que pidiera la devolución del Penacho de Moctezuma, pero el presidente les respondió: "¿Cómo voy a ayudar a Moctezuma, si yo soy Quetzalcóatl?".

Con Zedillo en el poder, una delegación mexicana casi obtuvo que la corona estuviera de vuelta en casa. Relatan:

"Fortalecimos la investigación y Zedillo nos pidió que desarrolláramos la carta petición de devolución del gobierno de México con la carpeta documental que elaboramos. Ya era presidente y a comienzos de 1995 nos dejó en Los Pinos escribiendo la carta con Enrique Hubbard y alguien de la SRE."

Se formó una comitiva mexicana para entregar la solicitud, encabezada por Rafael Tovar y de Teresa, del Conaculta; Teresa Franco, del INAH; el embajador Jorge Chen y Mauricio Reyes. Misteriosamente, la carta de Zedillo "se perdió en el camino" y fue sustituida por otra de Gurría.

"Nos fuimos en otro avión y acordamos encontrarnos en el Parlamento de Viena, pero ellos nunca llegaron: se fueron a ver a la ministra de Cultura de Austria, Benita Ferrero, quien ni siquiera los recibió pues no estaban agendados y hasta los corrió con un: 'Nein!'. De la oficina de la señora Ferrero se comunicaron al Parlamento, y su presidente, por conducto de un traductor, nos hizo saber que no habíamos cumplido el formalismo de entregar la carta oficial al parlamento austriaco para que comenzara a discutirse en comisiones."

-¿De quién fue la mano negra?

-De Ángel Gurría, el secretario de Relaciones Exteriores, pues hizo un cambalache. En lugar de la carta oficial de Zedillo, redactó una a su nombre como secretario, poniéndose a las órdenes de los austriacos, festejando el primer milenio de la fundación de Austria y adicionando, de regalo, el documento original del gobierno mexicano que se emitió con el general Ávila Camacho cuando México repudió la invasión nazi en Austria.

"No sé por qué hizo ese regalo, en aras de qué ni con autorización de quién lo regaló al gobierno austriaco, pensando que con eso le iban a entregar el Penacho y lo traería como trofeo Rafael Tovar y de Teresa al frente de la comitiva. Los mandaron por un tubo a todos, pero recibieron el documento. Luego de que les pegaron ese día en Austria, van con Zedillo y, dolido, Tovar le dijo al presidente que qué bueno que no había firmado, porque el Penacho de Moctezuma ¡no era ni siquiera objeto mexicano! Todo lo enfriaron. Y Zedillo se lo creyó."

A partir de 1998 convencieron al Parlamento de Austria de crear una comisión binacional ("pues nos dijeron que el gobierno de México era el que se negaba a la devolución por no haber redactado el documento de solicitud del Penacho").

La heredera de Moctezuma y el abogado Juárez Flores llegaron a la conclusión de que el asunto debía tratarse científicamente, con una comisión de notables.

"Dejamos ya toda la investigación legal para no herir susceptibilidades de los austriacos y para que no apareciera como un reclamo directo, y nos fuimos por una nueva línea de trabajo. Les pedimos que agendaran una solicitud de esta comitiva binacional al gobierno mexicano, y aunque creímos que en Austria nos darían atole con el dedo, avisaron que recibirían a una comisión para integrar una comitiva binacional. En ese sentido, Jaime Noualart, del Conaculta, ha sido una de las personas que más ha apoyado a México para la recuperación del Penacho, más que todos los funcionarios, él ha sido muy honesto con nosotros, y sin aspavientos, muy diplomáticamente, es quien ha ayudado más que nadie en la devolución."

La condición de Austria para devolver el Penacho de Moctezuma es que no se le llame así, para "desarmar" a los tiroleses de Ambrás. Piden que se nombre a la corona mexica "Penacho del México Antiguo".

Refiere la historiadora Blanca Barragán Moctezuma:

"En efecto, no es el Penacho de Moctezuma, sino el Penacho del gobernante mexica en turno, pues pasaba de cabeza en cabeza, y en la medida en que se ganaban batallas, pues se le aumentaban plumas, por eso los europeos le dicen corona. Y son más de 400, pues 400 son los pueblos del imperio azteca. Es un antecedente de la banda presidencial."

Su verdadero nombre en náhuatl es Copilli Quetzalli. Concluye:

"Y nuestra responsabilidad es luchar por él, por la tlanahuatil panoloani (tradición oral) de los herederos de México y de Motekuzoma Xocoyotzin."