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Internacional

Inflexión hacia la guerra total

Gabirel Ezkurdia

(del Gabinete Vasco de Análisis Internacional)

La operación-masacre que el Kremlin llevó acabo el pasado sábado en el teatro Dubrovka de Moscú ha demostrado hasta donde llega la lógica totalitaria del Kremlin, incluso con sus propios conciudadanos.
El Kremlin ha tenido toda la cobertura posible de los países occidentales Y ésta ha sido tal que el grado de impunidad ha sido especialmente inconcebible. No hablemos ya de guerrilleros inconscientes ejecutados o rehenes muertos por gaseamiento, lo más increíble es que el Kremlin tenga la desvergüenza de ocultar la existencia de más de un centenar de desaparecidos. Sí, rehenes desaparecidos que por algún motivo son ilocalizables. Con esta visualización de la catadura de Putin no hay duda de la capacidad de este para gestar los atentados indiscriminados del 99 en Moscú y Riazan que permitieron culpar a los chechenos de terrorismo, enajenar con el dolor a la sociedad rusa, incumplir los acuerdos de Jasaviurt y reinvadir Chechenia de modo genocida.
Y la euforia es tal, que incluso se ha reflejado en el apoyo de la oposición comunista a las delirantes medidas de aprobar una ley que criminaliza cualquier referencia pública hacia la guerra de Chechenia como tal, es decir, en Chechenia no hay guerra y el que lo afirme va Ħa la cárcel!.
Pero este contexto triunfalista e irreal oculta otros hechos. Nada se dice sobre los dos meses que Barayev y su grupo dedicaron, con total tranquilidad, a preparar una operación de tal envergadura en el mismo Moscú.
Nadie transmite la gran operatividad de la resistencia chechena, tras tantos años de guerra. Poco se incide sobre la incapacidad de las todopoderosas fuerzas armadas federales, su cuantioso y oculto número de bajas. Y así, estas cuestiones reflejan que la política genocida sólo ha conseguido unificar a las dispersas facciones de la resistencia chechena bajo mando del legítimo presidente Masjadov y que la resistencia ha retomado la iniciativa política y militar, cuando se la daba por residual.
Pero el Kremlin, crecido, rechaza negociar y maniobra diplomáticamente para que otros (daneses) detengan a los representantes del gobierno checheno en un intento por criminalizar a la interlocución oficial e imponer una visión única, que representa a todos los chechenos como sanguinarios bandidos fundamentalistas. Esta burda copia de la formula sharoniana, ese intento por desprestigiar a Masjadov y criminalizarlo, sólo lleva al escenario de la guerra global, en la que, como ha anunciado el propio Basayev, el campo de batalla se extiende a toda Rusia y el pulso se dirime a vida o muerte, sin resquicio alguno para la negociación. -