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Latinoamérica

3 de febrero del 2003

La promesa de Lula
Otro mundo es posible, y necesario

Mark Weisbrot
CounterPunch
Traducido para Rebelión por Tatiana de la O

PORTO ALEGRE. "Diré a la gente de Davos que el mundo no necesita la guerra, el mundo necesita paz y comprensión" dijo el Presidente Lula da Silva a la multitud de decenas de miles de personas que lo ovacionaba en esta soleada ciudad portuaria del Sudeste de Brasil. Si hay un tema que unió al Foro Social Mundial de este año - y capta la irracionalidad y el poder destructivo de dejar que un puñado de gente determine en tan alto grado el destino mundial - es la oposición a la amenaza de una guerra contra Irak..
El Foro Social Mundial comenzó hace tres años - bajo la consigna "Otro mundo es posible" - como una alternativa al Foro Económico Mundial, una cumbre exclusiva que ricos y poderosos organizaban al mismo tiempo en el complejo de esquí de Davos, en Suiza..
El FSM ha crecido muchísimo, atrayendo este año a más de 100.000 participantes a Porto Alegre. Y entre los delegados de 126 países, el mayor contingente después de Brasil es, para sorpresa de muchos, el de EE.UU..
Esto también tiene que ver con la guerra. Mientras el Secretario de Estado Colin Powell se trabajaba a los asistentes a Davos con la intención de intimidar y sobornar a otros gobiernos para apoyarlo (por ejemplo con un préstamo de 16 mil millones de dólares del FMI y un subsidio de 4 mil millones al gobierno de Turquía, donde el 90% del pueblo se opone a la guerra), el gran movimiento contra la guerra estadounidense se ha conectado con sus colegas en el resto del mundo..
Es una prueba lamentable del estado de la democracia estadounidense que necesitemos la ayuda de otros países para evitar que nuestro presidente mate a nuestro propio pueblo - junto con miles o decenas de miles de civiles inocentes - en una guerra que la mayoría de los EE.UU. no quieren..
Pero la guerra no es el único tema que une a la gente contra las políticas lideradas por EE.UU. que causan tanto daño en el mundo. El mayor número de delegados viene de América Latina, en donde el gran fracaso de las políticas conocidas como "neoliberales" se ha vuelto dolorosamente obvio. Durante los últimos 20 años ha tenido lugar la peor época de la región en más de un siglo, donde el ingreso per cápita apenas a crecido. La receta de EE.UU. para sustituir la apertura indiscriminada de los flujos comerciales y financieros de lo que era la política de desarrollo, junto con los altos intereses de castigo y el ajuste presupuestario, han fracasado totalmente incluso en sus propios objetivos..
El rechazo al "Consenso de Washington", impuesto a menudo a América Latina por las instituciones controladas por EE.UU. como el FMI y el Banco Mundial, es lo que ha llevado al Presidente Lula da Silva al poder en octubre pasado. Por eso él es un símbolo adecuado de la creciente importancia del FSM y sus ideas, en relación a su contraparte elitista en Davos. El año pasado Lula también fue recibido con ovaciones por la multitud, como un auténtico héroe de la clase trabajadora que todo el mundo amaba pero pocos pensaban que realmente ganaría. Ahora es presidente del segundo país más grande de América..
Pero todavía tiene que lidiar con los no electos "Amos del Universo", como apodó el londinense Financial Times a los líderes reunidos en Davos, donde Lula también participó. El jefe de estos amos es el FMI, que tiene un programa para el gobierno de Brasil prácticamente imposible de cumplir. El gobierno anterior acumuló una deuda pública enorme: se dilató del 29% a más del 65% del PIB a lo largo de los ocho años de gobierno del presidente Cardoso. Con unas tasas de interés internas del 25,5% (mientras las de nuestra Reserva Federal son a 1,25%), esta carga de deuda no es sostenible..
Brasil tendrá que bajar considerablemente sus tasas de interés o renegociar su débito, pero el FMI y los mercados financieros están contra estas dos opciones. En su lugar, esperan exprimir pagos incluso mayores del presupuesto del gobierno. Esto no puede mantenerse, y mientras se prosiga con esta política será muy difícil para el gobierno restaurar el crecimiento económico o cumplir sus otras promesas de acabar con el hambre y ayudar a los pobres. Es inevitable una confrontación..
"No he sido elegido por los mercados financieros, ni por los poderosos intereses económicos. . . Fui elegido gracias al alto nivel de conciencia de la sociedad brasilera", dijo Lula a la multitud de Porto Alegre..
La gente aquí parece estar de acuerdo. En una de las grandes marchas, una pancarta rezaba "Ríndete, Davos: Lula es uno de los nuestros"..
28 de enero de 2003